Concepto de impostación

La palabra impostación procede del italiano “impostare” que a su vez se derivó del latín “impositum”, integrado por el prefijo de interioridad “in”, más “apo” que alude a “alejar” y “sinere” verbo que puede traducirse como “colocar” o “poner en un sitio”.

La impostación se aplica especialmente a la voz humana, y por ello es frecuente su utilización e importancia en ámbitos donde la voz es la herramienta de trabajo, como en el caso de quienes cantan, los locutores o los docentes, e implica que cuando se hable, la voz se emita de modo seguro, firme y fuerte, evitando temblores o vacilaciones y esfuerzos innecesarios, para lograr hablar o cantar con naturalidad, potencia y claridad. O sea, “se trata de poner la voz en su sitio”.

Concepto de impostación

Hay personas que naturalmente tienen una voz con un timbre muy agradable y a las que es muy grato escuchar, pero ellos y los no tan dotados pueden mejorar sus condiciones naturales impostando la voz. Impostar la voz requiere entrenamiento y manejo de técnicas, que dominan y pueden enseñar, entre otros, los fonaudiólogos o los profesores de canto, para que la voz se fije en las cuerdas vocales. Para ello hay que saber respirar correctamente, con profundidad, haciendo descender la tráquea, para lograr que el aire fluya libremente. Por supuesto que hay otros factores que condicionan a un orador o a un cantante, como su estado de salud (por ejemplo si tiene anginas le resultará difícil hablar o cantar a pesar de que imposte la voz) y su personalidad, ya que si es muy tímido tenderá a producir una voz temblorosa.

Es común observar en las clases de canto cómo se enseña a impostar la voz, haciéndoles repetir a los alumnos la letra “a” de diversas maneras.

Por otro lado, en Arquitectura, una imposta es una saliente o voladizo que separa en un edificio los diferentes pisos, marcando la división, por ejemplo con una moldura, entre la pieza arquitectónica que sostiene, y la sostenida o soportada.