Concepto de reclusión

La palabra reclusión proviene etimológicamente del vocablo latino “reclusionis”, designando la situación de quien está privado de su libertad ambulatoria, ya sea por su propia voluntad, o por acción de terceros, la que puede ser legal, por ejemplo cuando se aplica en virtud de sentencia judicial que ha seguido el debido proceso; o ilegal, por ejemplo cuando un secuestrador mantiene a una persona privada de su libertad. El lugar donde está alojado el recluso, es su lugar de reclusión.

Concepto de reclusión

En los monasterios la reclusión, que indica estar en soledad o en grupos reducidos por un tiempo o como forma de vida habitual, alejado de lo mundano, sin contacto exterior, se realiza como práctica para alcanzar un mayor grado de espiritualidad, y un mayor acercamiento con Dios, por medio de la oración que realizan los llamados monjes o monjas de clausura, como las carmelitas o los benedictinos. Los monasterios también sirvieron como cárceles para castigar con reclusión a miembros de la familia imperial, en general y especialmente mujeres, o sacerdotes del Imperio Bizantino. Juana “la loca” hija de los Reyes Católicos sufrió cincuenta años de reclusión por sus problemas mentales en el Real Monasterio de Santa Clara.

Las enfermedades contagiosas han motivado históricamente la reclusión de estos enfermos en sitios llamados lazaretos, por ejemplo, en casos de lepra o tuberculosis.

Jurídicamente, en Derecho Penal, la reclusión es una de las penas privativas de la libertad, al igual que la de prisión, que nació más rígida que la segunda, con detención en cárceles de mayor seguridad, sin caber el arresto domiciliario, y podía darse el empleo de los presos en obras públicas; pero con el tiempo fueron borrándose las diferencias entre ambas, hasta aparecer en la actualidad como sinónimos.