Concepto de agilidad

La agilidad, etimológicamente proveniente del latín “agilitatis”, es la aptitud que tiene alguien de ejecutar rápida, pronta, ligera y eficazmente tareas de índole física o intelectual. La agilidad física es posible hallarla en varias especies animales, aún más desarrolladas que en el hombre, como en el caso de los simios o los felinos, como por ejemplo las panteras; en cambio la agilidad mental es privativa del ser humano, y puede expresarse en la facilidad para hacer cálculos mentales, encontrar raudamente la solución a un problema, conseguir el material adecuado para un trabajo o hacer en poco tiempo cualquier redacción. Quien es físicamente ágil, posee elasticidad, se mueve con soltura y puede correr velozmente, saltar en alto y largo, bailar con gracia, nadar con velocidad y estilo, o trepar.

Los deportes requieren de agilidad física, donde se combinen eficientemente la velocidad, la resistencia y la flexibilidad del cuerpo, para poder competir en ellos y obtener buena posiciones competitivas. La agilidad física y también la mental dependen de la genética, de la edad, del estado de salud, de la alimentación y del entrenamiento.

Se aplica también a los sentidos, cuando tienen agudeza y rapidez para captar imágenes o sonidos, como en el caso de la agilidad visual o auditiva.

Por extensión se usa la palabra agilidad para referirse a cualquier cosa que se haga rápido y bien. Por ejemplo se dice: “El abogado me agilizó los trámites de la jubilación” o “al habilitar otra caja, el trámite del pago se hizo con más agilidad”.