Concepto de aluminio

La palabra aluminio proviene en su etimología del latín “alumen” que aludía a sales fijadoras de tinturas en los tejidos. Sir Humpry Davy (1778-1829), químico británico fundador de la electroquímica fue quien le dio el nombre de “aluminum”, a este metal aún no descubierto, que luego se sustituyó por aluminio, habiendo ya también descubierto y puesto nombre al potasio. El descubridor del aluminio, un metal de tono plateado, fue el danés Hans Oersted en 1825.

El aluminio en estado puro es blando y frágil, y muy poco frecuente de hallar (es el tercer elemento más abundante de la corteza terrestre); se le debe agregar hierro y silicio en mínimas cantidades para endurecerlo. Aparece en combinación con otros elementos, y compone los silicatos que forman rocas. Combinado en forma natural con oxígeno y silicio forma mica, feldestato y caolín. En forma de silicatos hidratados conforma la arcilla. Como hidratos de aluminio forma la bauxita. Su principal fuente son las bauxitas, que poseen hidróxidos y oxihidróxidos de aluminio. Está recubierto por una capa de óxido resistente a la corrosión. Es el metal más ligero después del magnesio.

Muchas piedras preciosas lo contienen, como el rubí el zafiro o la turquesa. En general se obtiene mediante la electrólisis de la alúmina. Su número atómico es 13, su peso atómico es 26,98 y su símbolo químico Al. Es buen conductor de calor y electricidad.

Sus aplicaciones son, en la industria automotriz y aeronáutica, en bobinados de motores y en condensadores. Se emplea en ferretería, construcciones, mobiliarios y carpintería metálica. En electricidad como sustitutivo del cobre. Se usa también en aluminotermia pues al arder desprende calor.