Concepto de fuego

La palabra fuego proviene en su etimología del latín “focus” lugar donde la lumbre permitía cocinar e iluminar y calentar el hogar. El fuego se origina como consecuencia del proceso de combustión, cuando una materia combustible reacciona químicamente por oxidación rápida, y produce el desprendimiento de calor, llama, humo, dióxido de carbono y vapor de agua.

Los rayos o la erupción de los volcanes hicieron que el hombre prehistórico conociera la existencia del fuego quinientos mil años de Cristo, siendo el homo erectus quien pudo descubrirlo observándolo naturalmente y luego producirlo de manera artificial por frotación de maderas o piedras.

Con el descubrimiento del fuego halló el hombre un medio de proporcionarse calor, dominando las inclemencias del tiempo, de ahuyentar a animales salvajes y poder cocer los alimentos.

El fuego fue usado por muchas civilizaciones como elemento de culto. En Roma el fuego sagrado era celosamente custodiado por las vírgenes vestales.

El filósofo griego Heráclito sostuvo que el fuego es la fuente esencial del mundo material, materia primera de la que derivan las demás, y que el alma se conformaba de agua y de fuego. Aristóteles consideró la existencia de cuatro elementos básicos: aire, fuego, tierra y agua.

Se llaman armas de fuego a artefactos destinados a lanzar proyectiles utilizando presión de gases, obtenida por combustión.

Fuego fatuo es la denominación que reciben ciertas llamas difusas que producen ciertos vegetales o animales en estado de putrefacción. Muchos por desconocimiento, los asocian a fantasmas.

Por extensión se habla de fuego para referirse a estados anímicos apasionados, como por ejemplo “su discurso tuvo el fuego de la pasión” o “el fuego de su pasión alimentó su espíritu aventurero”.