Concepto de histeria

Histeria tiene como origen etimológico la palabra griega “hyster” y su significado es útero. Se creía que las mujeres con problemas uterinos sufrían crisis nerviosas, pues el útero se movía y al estar enfermo y llegar al pecho originaba esos trastornos de falta de aire o temblores. En la Edad Media se sostuvo que la histeria como fenómeno psíquico perturbador, era ocasionado por espíritus del mal. En el siglo XVII, Thomas Sydenham le negó la jerarquía de enfermedad al considerar que el histérico, simulaba enfermedades reales, siendo ni más ni menos que un embustero.

En la actualidad la histeria es una forma de neurosis, crónica pero pasajera, que afecta a ambos sexos (aunque debemos reconocer que hay más mujeres que hombres histéricos) sin relación con trastornos uterinos, existiendo en quien la padece una parálisis funcional del cerebro, que le hace tener signos psicosomáticos sin estar afectado ningún órgano del cuerpo, ni afección del sistema nervioso.

Sin embargo el paciente puede sentir dolor, sensaciones de taquicardia, ceguera, ahogo, convulsiones, parálisis, impulso de gritar y golpear, por conversión de un desequilibrio psíquico, que al no poderse solucionar se canaliza en reacciones orgánicas, con fines de autodefensa,

Es un modo de ser centro de atención, que no es premeditado ni conciente, y se desata ante un estímulo perturbador: “me puse histérica cuando mi novio me dejó”, “la población reaccionó histéricamente ante las nuevas medidas económicas”, “la histeria se adueñó de mí cuando tuve que enfrentarme con la enfermedad de mi madre”.

El paciente histérico es recomendable que sea tratado con psicoanálisis, que explorará lo reprimido, lo inconsciente, la transferencia, para llegar hasta el propio origen del problema.