Concepto de sarampión

Aunque su origen etimológico es cuestionado, se cree que proviene del latín medieval “sirimpionis”, siendo su significado el de erupción dérmica.

Se trata de una enfermedad viral infecciosa y contagiosa (por la secreción nasal o bucal, a través de la tos y los estornudos) frecuente en la niñez, aunque la vacunación a través de la triple viral, ha disminuido su incidencia; provocada por un mixovirus, del sub grupo paramixovirus, a su vez perteneciente al género de los Morbillivirus. Es similar a la rubéola, por su manifestación en manchas rojizas en la piel en la primera etapa, pero mucho más grave, por asociarse a complicaciones.

El período de incubación es entre 9 y 11 días, donde pueden registrarse algunos casos de fiebre, dolores musculares y dentro de la boca por un día, pueden observarse las manchas de Koplik. El primer estadio de la enfermedad se denomina podrómico catarral, que además de catarro presenta fiebre, conjuntivitis, dolor de garganta, y fotofobia. La segunda fase es la exantemática, a partir de tercer día, donde aparecen en la piel a partir de la cabeza, y van descendiendo por el cuerpo hasta los pies, pequeñas manchas rojizas redondeadas, que luego van perdiendo su forma regular y se tornan más oscuras.

Cuando no hay complicaciones basta con que el paciente se aísle para evitar el contagio y repose. Las complicaciones que pueden presentarse con relativa frecuencia son diarrea, úlcera de córnea, encefalitis, bronquitis y neumonía.

Una vez que se ha padecido la enfermedad, ésta ya no se repite. En las embarazadas no presenta riesgo de complicaciones fetales (como sí ocurre con la rubéola) aunque puede ser causa de aborto en los primeros meses de embarazo, o parto prematuro al final del período gestacional.