Concepto de sarampión

La palabra sarampión es probable que derive, según lo indica la RAE, del vocablo latino “sirimpionis”, que ya lo usara San Isidoro, en el sentido de erupción dérmica.

Se trata de una enfermedad viral, que afecta las vías respiratorias, causada por un paramixovirus, perteneciente al género Morbillivirus, y altamente contagiosa, que puede producir epidemias. Afecta sobre todo a los niños. El virus fue aislado en Boston en 1954. Se incuba en un periodo que va entre cuatro días y doce, y tiene como síntomas la fiebre alta, estornudos, catarros, conjuntivitis, y especialmente las manchas que aparecen en la piel, rojas y pequeñas, que, al presionarlas, desaparecen a la vista.

No hay tratamiento específico, solo guardar cama y tomar mucho líquido; pero sí existe la posibilidad de prevenir la enfermedad a través de la vacuna que fue descubierta en el año 1963, pero aún la enfermedad no está erradicada, y anualmente se reportan a nivel mundial unos veinte millones de casos. Aislar al infectado es muy importante, pero el contagio empieza cuatro días de que los síntomas se manifiesten.

La enfermedad es desde antiguo conocida y temida. Durante la conquista de América, una de las causas más importantes de que se diezmara la población aborigen, fueron las enfermedades que los europeos traían y que les contagiaron, especialmente la viruela y el sarampión.

Pero no solo es cosa del pasado. En 2005 la ciudad de Boston sufrió un brote de sarampión y en 2007, en Japón la situación fue dramática. Lo grave son las complicaciones que puede traer: ulceración de la córnea, encefalitis y neumonía. En pacientes sanos y no inmunodeprimidos, el porcentaje de muertes por sarampión es de 1 por cada mil infectados. Una complicación inusual pero muy grave es que provoque Panencefalitis Esclerosante Subaguda, producida por la mutación de la proteína M, que trae trastornos neurológicos muy severos.