Concepto de adquisición

Proveniente en su etimología del latín “adquisitionis” adquirir algo es incorporarlo a nuestro patrimonio ya sea económico, espiritual o cultural: “He adquirido a buen precio una hermosa cartera”, “Hoy he adquirido un nuevo amigo” o “Estoy tratando de adquirir el dominio de una segunda lengua”, respectivamente.

Referido a adquisiciones patrimoniales en sentido económico, que caigan bajo el dominio de un dueño, la adquisición puede ser legal, ya sea por compra, donación, herencia, legado u ocupación de cosas sin dueño; o ilegal como ocurre con el ladrón de bienes muebles o el usurpador de inmuebles. Pueden no solo adquirirse bienes materiales sino inmateriales, como ocurre con los derechos: “adquirí vocación hereditaria” o “adquirí un crédito contra Juan” o adquisición de acciones “compré acciones en la bolsa de valores”.

Las adquisiciones legales pueden a su vez ser a título oneroso, por ejemplo por compra o a título gratuito como ocurre con una donación.

También pueden adquirirse bienes en posesión o tenencia, que dan derecho a usarlos y gozarlos reconociendo en otros el derecho de propiedad sobre los mismos: “adquirí en alquiler esta bonita propiedad de la que disfrutaré por dos años”.

Con respecto a las cualidades personales, su adquisición a veces es innata, por ejemplo “esa linda mirada la adquirió de su abuela” o a veces del entorno cultural “la adquisición de esos modales refinados fue producto de una esmerada y estricta educación”.

Es muy frecuente usar el término adquisición para designar la incorporación a una entidad de un sujeto valioso, por ejemplo “este empleado por su dedicación e inteligencia ha sido una gran adquisición para la empresa”.