Concepto de energúmeno

La palabra energúmeno se originó en el griego ἐνεργούμενος para calificar a quien estaba poseído por espíritus malignos. El vocablo pasó al latín como “energumĕnus”, y así llegó al español con igual significado.

La abjuración al demonio para obligarse a retirarse del cuerpo que invadió, por orden de Dios y su Hijo, es una práctica cristiana que se denomina exorcismo. Estas personas poseídas, o energúmenas, se muestran violentas, agrediéndose a sí mismos y a los demás, teniendo una fuerza incrementada con respecto a sus reales posibilidades, ya que la furia los enceguece, obnubila su razón, pues ya no son ellos, sino el espíritu del mal que se ha incorporado a su cuerpo, desalojando el alma de su original poseedor.

Concepto de energúmeno

Como quien padece una posesión demoníaca se muestra agitado, exaltado, violento y alborotado, toda persona que actúe de tal manera, por problemas psiquiátricos o psicológicos, recibe actualmente el atributo de energúmeno. Por ejemplo: “El energúmeno golpeó sin piedad al niño indefenso” o “Un grupo de energúmenos caminaba por las calles del pueblo, rompiendo todo lo que encontraba a su paso”.

También se aplica a quien actúa de modo irrespetuoso o mal educado: “El alumno actuó como un energúmeno insultando a su profesor por ponerle una baja calificación”.

Es muy frecuente en nuestra sociedad, dominada por el apuro, los fanatismos, el exceso de responsabilidades, el poco descanso, el “exitismo”, las exigencias impuestas sobre el consumo, que obliga a ganar más dinero para adquirir las “necesidades” creadas desde las publicidades engañosas, que las personas muestren escasa tolerancia hacia sus frustraciones y hacia las exigencias del entorno, y reaccionen de modo violento, como energúmenos, expresándose con violencia verbal o física contra terceros, afectando sus personas o sus posesiones, pudiendo convertirse en verdaderos problemas sociales (sociópatas).