Concepto de aporía

La palabra aporía (o aporima) tiene su origen en la lengua griega. Procede de ἀπορία, integrado el vocablo por el prefijo: α (a) que se traduce como “sin”, refiriéndose a una negación o ausencia; y por πόρος (póros) que significa “salida” o “paso”. Literalmente, una aporía, es aquello que no tiene salida, pues en sí mismo, contiene una contradicción.

Sinónimos de aporía: Dicotomía, contradicción, paradoja y dificultad insalvable.

Las aporías se integran por proposiciones contradictorias, que aparecen como irracionales o carentes de sentido, y no dejan posibilidad de encontrar una solución que proporcione luz al dilema, arrojando conclusiones que resultan insensatas. Las aporías pueden ser transitorias, hasta que se logre resolverlas.

El filósofo griego, Sócrates (470 a. C-399 a. C) utiliza la mayéutica como medio para llegar a la verdad. Para ello se vale de interrogaciones que formula a sus discípulos, quienes deben responder según sus creencias, a las que Sócrates, intenta contradecir, para que ellos se cuestionen sus propios pensamientos, haciéndolos caer en una aporía.

Zenón de Elea (490 a. c-430 a. C) fue un filósofo griego, célebre por sus paradojas o aporías, sobre temas tales como la pluralidad de entes, queriendo demostrar que solo hay uno; y sobre el movimiento, que intentaba negar. Para demostrar sus “verdades” parte de las hipótesis contrarias, mostrando sus incongruencias, para poder comprobar, de este modo, que las contrarias, que son las suyas, son las correctas. A esta forma de probanza se la denomina “ad absurdum”.

Una de sus aporías más clásicas y populares es la de “Aquiles y la tortuga”, donde, para probar que el movimiento es solo una ilusión, afirma que, en una carrera, el corredor más lento (la tortuga) a quien se le ha dado ventaja, no podrá ser alcanzada por el corredor más rápido (Aquiles), pues este último, al llegar donde está la tortuga, no podrá alcanzarla, pues ella ya habrá avanzado un poco más.

Otra aporía, que usa Zenón para negar el movimiento, es la de la flecha que se dirige a dar en el blanco. Zenón afirma que está en reposo, pues si tomamos cada uno de los instantes de su movimiento, ella está en un sitio específico; y entonces concluye, que el movimiento no puede ser el resultado de una sumatoria de reposos.

Un ejemplo actual de aporía, puede hallarse al hablar de realidad virtual, pues parece un contrasentido que algo sea, a la vez, real y virtual.