Concepto de epístola

La palabra epístola de derivó de la lengua griega. Procede de ἐπιστολή que puede leerse “epistolē”, un vocablo integrado por el prefijo “epi” que alude a algo que está “sobre” o “por encima” y el verbo “stellin” que designa la acción de ordenar o mandar.

Las epístolas son sinónimos de cartas, aunque esta última es la palabra que se emplea en el lenguaje cotidiano, y son mensajes escritos que manda un emisor a un receptor para transmitir un mensaje, y al conjunto de cartas recopiladas de autoría de una misma persona, o por fechas o temática, se las denomina epistolario. Éstos epistolarios fueron comunes en el Antiguo Egipto, siendo una de la tareas de los escribas.

Concepto de epístola

La manumisión por epístola era un modo de otorgar la libertad a un esclavo de modo informal en la Antigua Roma, que no convertía al liberto en ciudadano romano sino en una categoría inferior, la de latino “iuniani”. El emperador Justiniano exigió que la epístola escrita y firmada por el amo, fuera suscrita además, por cinco testigos.

En el ámbito religioso, se llaman epístolas a las cartas que figuran en el Evangelio o Nuevo Testamento, donde los apóstoles las escribían para transmitir mensajes a los pueblos cristianos de la época. Las epístolas de Pablo son conocidas como “Epístolas paulinas”

En la Literatura, las epístolas se usaron desde la antigüedad siendo famosas las de Horacio, poeta latino del siglo I, que se caracterizó por sus poemas satíricos y líricos. Las epístolas se corresponden con lo que se consideró el segundo período de su producción literaria, luego de las sátiras, y contenían reflexiones filosóficas y morales, siendo la que tuvo mayor influencia cultural la “Epístola ad Pisones”, o “Arte poética”.

Fue un género común en el Renacimiento, de estilo formal y con fines recreativos o aleccionadores. Petrarca escribió epístolas para sentirse acompañado, entre otros, a San Agustín y a Cicerón.

Durante el Iluminismo esta forma de comunicación epistolar fue usada por ejemplo por Montesquieu, en sus “Cartas persas” de 1717 de contenido irónico y extensión breve.