Concepto de reticencia

El origen etimológico de reticencia lo hallamos en el latín “reticentia” palabra derivada del verbo “reticere”, integrado por el prefijo “re” que indica intensidad y por “tacere” con el significado de “callar”. La reticencia es la actitud que alguien toma de negarse a pronunciarse, a opinar o a intervenir en un asunto, debiendo o teniendo derecho a hacerlo; pudiendo también con ello dejar intuir su posición. La manifestación que se omite puede haber sido expresada verbalmente, en forma escrita, por gestos, etcétera.

Concepto de reticencia

El reticente se mantiene en silencio de modo voluntario, caprichoso y obstinado, lo que puede obedecer a múltiples causas, como por ejemplo opinar en forma contraria al resto y no querer quedar mal, ocultar algo que conoce y podría perjudicarlo a él o a un tercero de su confianza, no querer develar un secreto o una información confidencial, etcétera.

Ejemplos: “El imputado se mostró reticente a contestar las preguntas del tribunal, y aumentó las sospechas en su contra”, “La esposa se mostró reticente a confiarle a su marido su pasado amoroso”, “la maestra se mostró reticente a explicar de nuevo la lección a sus alumnos” o “Los medios de comunicación se mostraron reticentes a informar sobre el nuevo rumbo que ha tomado la economía”.

Como recurso literario, y aún en el lenguaje cotidiano, la reticencia se utiliza para crear una sensación de suspenso o para dejar pensando al lector o al interlocutor sobre cómo se terminaría una frase incompleta, jugando muchas veces con la ironía. Por ejemplo: “Si Juan, tan respetuoso y educado le dijera a Ana...seguro se pondría furiosa”.