Concepto de irreverente

El adjetivo irreverente nos remonta, al buscar su etimología, al latín “irreverentis”, vocablo integrado por el prefijo negativo “in”, el reiterativo, “re” y el verbo “vereri” que alude a sentir temor, basado en el respeto. Por eso, un irreverente es aquel que no guarda hacia otro (persona física o jurídica o símbolo) el debido respeto, que debiera tenerle en función de su prestigio, cargo, investidura, representatividad, etcétera.

Puede ejercerse la irreverencia mediante acciones u omisiones. En el primer caso puede darse a través de palabras, gestos o actitudes que denoten falta de cortesía, consideración o prudencia, dependiendo del objeto o sujeto al que se dirija el accionar, por ejemplo: “Mi empleado ha sido muy irreverente al gritarme, desafiando mi autoridad”, “El actor en sus monólogos se mostró irreverente, haciendo bromas sobre actitudes de nuestros políticos”, “La película mostraba contenido e imágenes irreverentes a los principios básicos de la religión”, “El alumno se mostró irreverente a los símbolos patrios al estar hablando y riendo mientras se izaba el pabellón nacional”, “Me han citado del colegio pues mi hijo ha tenido actitudes irreverentes con sus docentes, a los que ha insultado y hasta agredido físicamente”. Por omisión puede darse en los siguientes casos: “Te has mostrado irreverente al no ponerte de pie mientras se entonaba el himno nacional” o “Al no saludar al mandatario del país extranjero, nuestro Presidente se mostró irreverente, y podría traernos conflictos diplomáticos”.

Sn embargo, no siempre ser irreverente es malo o nocivo. Cuando la irreverencia se basa en el desacuerdo con injusticias, que nos lleva a luchar contra ellas, tratando de erradicar esos dichos o hechos, es positiva: “El pueblo se mostró irreverente frente al mandatario que está imponiendo políticas opresoras, y le exigió, a los gritos, en una masiva manifestación popular, que cambie sus medidas, o que renuncie”.

En otro sentido, aunque también relacionado con el respeto, una irreverencia es no cumplir con ciertos protocolos de reverencia al saludar, que consisten en inclinar el cuerpo, en gesto de veneración, como se usa en la cultura japonesa y coreana, y en Europa, ante un miembro de la realeza.