Concepto de sirena

La palabra sirena se originó en el griego “seirén” de donde lo tomó el latín tardío como “sirenae”, aludiendo a unos seres mitológicos de sexo femenino que moraban en los mares con cabeza y parte superior de su cuerpo con formato humano, pero con alas y parte inferior del cuerpo como ave. Estaban relacionadas con el mundo de los muertos. Se caracterizaban por su dulce canto que atraía a los marineros y los hacía caer en sus encantos, matándolos, ya que se arrojaban al agua o perdían el control de sus naves.

Concepto de sirena

Entre quienes logaron salvarse está Orfeo, que pudo concentrar su atención y la de su tripulación en su propio canto; y por Ulises, protagonista de “La Odisea” de Homero, que había sido advertido de este peligro por una maga de nombre Circe, y entonces, para no dejarse subyugar por el embrujo del canto de las sirenas tapó los oídos de sus compañeros marinos con cera y él se ató al mástil de la nave para evitar arrojarse al mar.

En la actualidad, las sirenas como personajes de historias fantasiosas son dibujadas como mujeres con la parte inferior de su cuerpo en forma de pez, aunque esto corresponde a las míticas nereidas y no a las sirenas. El amor entre sirenas y humanos aparece por ejemplo en “La sirenita” (1837) que es uno de los cuentos para niños del danés Hans Christian Andersen que relata el amor de la sirenita Ariel por su Príncipe al que ha logrado salvar. La obra teatral “La cola de la sirena” del escritor argentino, Conrado Nalé Roxlo de 1941, trata de una sirena bondadosa que se enamora de un hombre y deja su vida para convertirse en una mujer.

La iglesia católica realizó una relación entre este canto malicioso de las sirenas con las prédicas paganas y herejes.

Aludiendo al sonido capaz de llamar la atención de las personas, llamamos sirena a los dispositivos que tienen algunos móviles para poder abrirse paso entre los conductores para llegar más rápido a destino por razones de urgencia, como ocurre con los automóviles de la policía cuando persiguen a un delincuente, con las ambulancias cuando deben llegar rápido a destino para salvar la vida de un paciente o con los bomberos que necesitan apagar el incendio cuanto antes.