Concepto de tapiz

La palabra tapiz, proviene etimológicamente del griego “tapetion” con el significado de manta. De allí pasó al latín como “tapete”, luego al francés como “tapis” y desde allí al español. Se trata de un cuadro tejido en telares especiales donde se plasman dibujos abstractos o figurativos.

El tapiz fue un invento oriental, nacido de la necesidad de los pueblos errantes árabes, que al construir sus tiendas provisorias, las cubrían con mantas, para protegerlas del frío y del viento, y también para decorarlas.

Los griegos copiaron este uso de los tapices, contándose que el conquistador Alejandro Magno construyó con tapices tejidos en hilos de oro, el techo de su tienda de campaña. A partir de entonces, los tapices se pusieron de moda, usándose para la decoración de los castillos medievales, cubriéndolos por completo en su interior (pisos, paredes y techos) y en las iglesias, para extenderse en la Edad Moderna a los palacios y telones de teatros.

Entre los tapiceros más famosos pueden citarse a los de Flandes. Uno de ellos, llamado Guillermo de Pannemaker, recibió el encargo del rey Carlos V, de realizar en tapices la reconstrucción de la conquista de Túnez, lo que le demandó al artesano un trabajo de cinco años, y la contratación de 84 obreros.

La tapicería siguió en auge, y en el siglo XVIII se fundó en Francia la Manufactura de los Gobelinos, y en España la fábrica de Santa Bárbara. Para esta fábrica, el pintor Goya creó sus “cartones para tapices” para decorar los palacios del rey Carlos III. Entre los aborígenes americanos también se usó el tapiz aunque hechos con mayor rusticidad.