Concepto de vanidad

Vanidad es un sustantivo abstracto, siendo un adjetivo calificativo cuando hablamos de alguien vanidoso, que designa una creencia personal de superioridad en cuanto al conjunto de cualidades que se posee o algunas de ellas. El vanidoso puede creer que es un ser perfecto, física y cognitivamente; o hacer gala solamente de algún aspecto, por ejemplo: “Martín es sumamente vanidoso, cree que es el único capaz de resolver bien las tareas escolares” o “Luisa camina altiva y segura de sí misma, mirando a los demás despreciativamente, es tan vanidosa, que cree ser la más linda de todas las mujeres”. No siempre esa idea de superioridad coincide con la realidad.

Concepto de vanidad

En Teología el vanidoso es un ser que rechaza a Dios, pues no halla nada superior a sí mismo, ya que él es su objeto de culto, siendo considerada una forma, de las tantas de idolatría. Su origen etimológico parece confirmar esta acepción, ya que vanidad procede del vocablo latino “vanitatis”, designando lo que es vano, lo que carece de contenido profundo. Es así como el vanidoso, esconde tras su apariencia de suficiencia, arrogancia, egolatría, egoísmo y soberbia, un interior vacío en sentido espiritual. Para el cristianismo la vanagloria es uno de los pecados capitales, que Santo Tomás de Aquino, colocó como el primero de la lista, en el siglo XIII.

El vanidoso es en esencia una persona insegura, que necesita ser el centro de atención, según el psicoanalista inglés Donald Winnicott, por lo cual para realzar sus aparentes virtudes, menosprecia a los demás, cuyas necesidades no registra, ya que carece de empatía, necesitando de los otros solamente para que lo admiren, para poder así contrarrestar su desesperanza por las carencias que posee y que no está dispuesto a reconocer. La persona vanidosa difícilmente podrá ser feliz, al no poder ser siempre el centro del universo.