Concepto de brío

De raíz indoeuropea, de donde pasó al celta como “brigos” proviene la palabra “brío”, que significa valor, energía o fortaleza, aplicándose a animales y al hombre. Un ser humano que denota bríos en sus actitudes tiene firmeza, resolución, es combativo, pujante, temperamental y no se amilana ante las adversidades. Es una cualidad de la gente emprendedora. Ejemplos: “sus bríos para el trabajo alientan a sus compañeros y enorgullecen a su jefe”, “la llegada de su hija hizo que pudiera enfrentar sus problemas con renovados bríos”, “te felicito, pones muchos bríos en tu actividad”. Es lo contrario a la pasividad, desinterés o apatía.

Esta fuerza, si no se canaliza o controla, puede conducir a la hiperactividad, al sobreesfuerzo y a la agresividad, pues todo lo excesivo, como sabemos, es dañino. Ejemplos: “controla tus bríos, no descansas, ni nos dejas descansar”; “tus bríos en el trabajo, te están alejando de tu familia”.

En los animales, se aplica fundamentalmente a los equinos, donde es común emplear la expresión caballo brioso, para referirse al animal de andar altivo, con orejas levantadas, gallardo, con carácter y resolución, corajudo, airoso, que no se amilana, que atropella y domina al resto, pero sin abandonar la elegancia, que debe recibir un adiestramiento para amansarlo, y que requiere para ser montado de un jinete habilidoso. Ejemplo: “Viento del Diablo fue el brioso caballo del sultán Selim El Adusto”. La canción “caballo brioso” le pertenece en autoría al mexicano Joan Sebastian.

Se aplica también por extensión a las producciones artísticas que muestran fuerzas, por ejemplo: “esta canción trasunta mucho brío”.