Concepto de escollo

La palabra escollo se originó en el griego “skopelos” con el significado de “roca” de donde pasó al latín como “scopulus” y luego al italiano como “scoglio”. Del italiano la tomó el español como escollo, para referirse inicialmente a una gran roca en medio del mar o del océano, que al estar cubierta por el agua no puede ser visualizada por las embarcaciones y por ello constituye un grave riesgo para los navegantes. Se forman comúnmente en las zonas donde desembocan los fiordos. Por extensión, actualmente, un escollo es todo aquello que se interpone en nuestro camino, física, virtual o espiritualmente, y nos impide alcanzar los objetivos propuestos:

Concepto de escollo

Podemos encontrar escollos cuando por ejemplo, queremos estudiar pero no logramos aprobar los exámenes, ya sea en este caso que el escollo provenga de nosotros mismos, al no poder concentrarnos en el estudio, o de factores o escollos externos, como que tengamos que trabajar muchas horas al día, que los profesores sean demasiado exigentes, que vivamos muy lejos del establecimiento y el traslado hasta allí nos sea imposible, etcétera.

En una investigación científica podemos encontrar escollos externos, cuando las variables tomadas en consideración tengan un acceso muy dificultoso; o internos, cuando nuestra ideología se opone a los resultados que parecen ser irrefutables y no podemos dejar de lado nuestra subjetividad al extraer las conclusiones.

Superar los escollos es una tarea que debemos realizar con frecuencia ya que siempre existen en mayor o menor medida en todos los proyectos. Quien sale fortalecido y aprende de cada adversidad, especialmente las más duras, es un resiliente.

En Gramática, se denominan escollos, a los incorrectos modos de expresión de la lengua oral o escrita, como por ejemplo, el loísmo, que es usar “lo” en lugar de “le”: “Lo pegué hasta que se arrepintió y me pidió perdón” cuando lo correcto es: “Le pegué...”.