Concepto de humor

Etimológicamente la palabra humor deriva del vocablo latino “humoris” que significa líquido. Para los griegos el cuerpo humano se componía de cuatro líquidos o humores fundamentales, de cuyo balance dependía la salud, y estaban en íntima relación cada uno de ellos con un elemento natural. Ellos eran la sangre, la bilis amarilla, la bilis negra y la flema, relacionados respectivamente con el aire, el fuego, la tierra y el agua.

Estos humores también afectaban la personalidad. Si había exceso de humor negro, la persona era dominada por el pesimismo y la melancolía. Si lo que abundaba era la bilis amarilla, era un sujeto muy temperamental, y si era la flema, producía un carácter demasiado tranquilo, llegando a la apatía. Si era la sangre, el sujeto se mostraría sociable y extrovertido.

De esta clasificación de los humores, ya descartada científicamente, surgen las actuales expresiones de buen humor, para designar a las personas alegres, divertidas; y de mal humor para aquellas que están siempre enojadas y mal predispuestas a las bromas.

El género de humor se emplea en la literatura, en el cine, en la televisión, en la radio, y otros medios de comunicación, con el propósito de divertir.

Se llama humor vítreo a la porción gelatinosa que se encuentra en el cuerpo vítreo del ojo. Es un poco más denso que la clara de huevo, se dispone en gajos, y su parte media está atravesada por el conducto hialoideo. Está ubicado entre la parte interna de la retina y el cristalino, en su cara posterior.

De consistencia más líquida, que el humor vítreo, es el humor acuoso, que está ubicado en la parte anterior del ojo con función de nutrición, oxigenación, y contribuye al proceso de refracción de la luz.