Concepto de imperativo

La palabra imperativo proviene etimológicamente del vocablo latino “imperatīvus” que alude a lo que se impone o manda, compuesto por “im” = penetración y “parare” = ordenar.

Es por ello que cuando calificamos a alguien o a algo de imperativo, aludimos a que impone su voluntad o poder sobre otro u otros, por ejemplo: “tu jefe fue imperativo cuando te dijo que no llegaras nunca más tarde” o “las leyes son imperativas dentro de su ámbito de aplicación”.

El imperativo categórico kantiano es una ley moral de validez universal que según el filósofo Immanuel Kant, de nacionalidad alemana, y que vivió entre los años 1724 y 1804, se aplica a todas las acciones humanas que serán consideradas éticas si pueden valer en todo tiempo y lugar. Por ejemplo, no es bueno mentir, pues si bien puede ser piadoso en una situación particular no valdría para cualquier circunstancia de tiempo y lugar. El imperativo categórico para este autor obliga a decir la verdad, fundada en un deber moral en el “deber ser” que se descubre por medio de la razón.

En Gramática, se llama modo verbal imperativo, aquel que cumple en el lenguaje la función conativa o también conocida como apelativa, pues manda u ordena, expresando así la voluntad del hablante para que el oyente lleve a cabo la acción indicada por el verbo. Como siempre el mandato es para otro, solo reconoce segundas personas (singular o plural) y en algunos casos terceras. Se da en el momento actual aunque se intime a la realización de una acción en el futuro inmediato, por lo cual solo tiene un tiempo verbal: el presente. Se aplica solo a las afirmaciones. Ejemplos: “Llevad vosotros el perro de paseo” o “Trae, tú, Tomás, el encargo de la panadería”.