Concepto de nimio

En el latín se encuentra el origen etimológico de la palabra nimio. Así, descubrimos que este adjetivo procede de la palabra latina nimius que venía a definir a algo que era muy grande o excesivo.

Lo curioso de todo ello es que este significado se mantuvo hasta el siglo XVIII pero a partir de entonces, por un error o una malinterpretación, dicho concepto comenzó a emplearse con un sentido totalmente opuesto. Algo esto que quizás pueda deberse al hecho de que se confundiera y se tomara como origen la palabra latina minimus que viene a traducirse como pequeño.

Dado ese error etimológico, en la actualidad el concepto de nimio es utilizado con mucha frecuencia para describir que algo de tipo inmaterial tiene muy poca o ninguna importancia. En este sentido puede servir de ejemplo la siguiente oración: “El comentario que hizo sobre la situación era nimio”.

De la misma forma, el Diccionario de la Lengua Española otorga al término que nos ocupa una segunda acepción. En este caso concreto expone que ejercerá como adjetivo y que se utilizará para exponer que algo de carácter no tangible es o bien exagerado o bien excesivo.

Pero nimio también cuenta con otro significado más, un tercero. Así, se expone que dicho concepto se empleará para definir a algo o alguien que se considera que es muy prolijo, minucioso o escrupuloso. Un ejemplo de ello podría ser el siguiente: “El informe que presentó ante sus superiores era muy nimio”.