Concepto de promisorio

La palabra promisorio nos llegó desde el latín “promissorius” derivado del verbo “promitere”, término integrado por el prefijo de antelación “pro” y el verbo “mittere” en el sentido de enviar.

Algo promisorio es lo que encierra una promesa, algo bueno que va a suceder, un augurio positivo. Es advertir el germen o la potencialidad de algo para que se desarrolle o evolucione hacia un efecto favorable.

Ejemplos: “Este niño tiene en el fútbol un futuro promisorio, se mueve, elude a los rivales y patea el balón como un experto”, “Esta futura cosecha se augura como promisoria ya que el tiempo ha acompañado”, “El político es joven y promisorio, ya ha dado muestras de un buen desempeño; creo que a partir de su asunción el país crecerá mucho” o “La idea de Juan es promisoria, llevémosla a cabo pues los estudios de mercado auguran un buen futuro para esta empresa, que hoy es solo un sueño, pero debe concretarse pronto”.

Lo promisorio trae esperanza, buenas expectativas y optimismo. Por todo ello es algo muy positivo. Se asocia al éxito y a la buena fortuna.

Los signos de que algo es promisorio son variados y dependen de lo que se trate. En ocasiones lo que aparece como promisorio luego no se logra, y eso genera frustración. Por ejemplo: “Puse todos mis ahorros en este negocio que creí promisorio, y lo perdí todo” o “Mi hijo tenía un futuro promisorio en el deporte pero tuvo un accidente y ya no pudo volver a competir”.

En Derecho, se denomina juramento promisorio aquel que realizan terceros (que no son parte en el juicio) dentro de un procedimiento judicial ante una autoridad competente. La hacen los magistrados, peritos o testigos para actuar o declarar en forma objetiva e imparcial. Es solemne.

El juramento promisorio también tiene un sentido religioso cuando se hace ante Dios, que aparece entonces como testigo y garantía de que se ejecutará lo prometido (sea cual sea su contenido mientras sea legal y moral) siendo un pecado su incumplimiento.