Concepto de plaga

La palabra plaga deriva de igual término latino y posee dos acepciones: Una geográfica, como espacio en un terreno, clima del lugar y dirección o rumbo, aplicándose por ejemplo para designar a los cuatro puntos cardinales; y otro significado, es como llaga, significando una grave calamidad que azota a una población, ocasionado por ejemplo por enfermedades epidémicas.

Bíblicamente en el libro del Éxodo se relata que Dios castigó a los egipcios con diez plagas al no querer liberar a los judíos de su esclavitud. Fueron grandes calamidades que azotaron al pueblo egipcio en forma sucesiva: el río Nilo se convirtió en un río de sangre, luego fue inundado el territorio con ranas, a posteriori de insectos, luego de animales salvajes, pestes, sarpullidos, tormentas, langostas, eliminación de la luz, y muerte de los primogénitos.

Por extensión y más comúnmente, se aplica a la abundancia de algo, sobre todo del reino animal o vegetal, considerado nocivo, por ejemplo cuando se dice: “las langostas se han convertido en una plaga, pues por su cantidad causan un grave daño a la agricultura”. Por lo tanto se relaciona el concepto de plaga con daño, ya sea ecológico o económico y con cantidad de individuos que los producen. Plagas muy reconocidas son las bacterias, los ratones, los hongos y los insectos.

Sin embargo hay plagas que tienen efectos positivos en determinados lugares, aunque puedan ser nefastas en otros contextos. Así, por ejemplo, el conejo perjudicial para los australianos en vital para el ecosistema de la zona mediterránea.