Concepto de pureza

Pureza, del latín “puritia” es un sustantivo abstracto cualidad de puro, adjetivo que proviene etimológicamente del latín “purus”.

Lo que es puro es lo que está en su estado original sin contaminación, deterioro o mezcla, y se aplica en varios contextos:

Los metales preciosos son puros cuando no se encuentran conformando mezclas con otros elementos, o sea presentan un solo elemento químico en su composición. Es raro encontrar metales en la naturaleza en estado puro, por lo que pueden obtenerse solo aislándolos con procesos de gran complejidad.

Concepto de pureza

Se dice que el aire o el agua poseen pureza cuando no están contaminados con sustancias que los hacen peligrosos para la salud. Ejemplos: “el aire del campo tiene una gran pureza al no recibir la contaminación de las fábricas ni del parque automotor” o “el agua sale turbia, dudo de su pureza y potabilidad”.

De los sentimientos y las acciones también puede predicarse su pureza, especialmente cuando son nobles y generosos: “los niños tienen una pureza increíble, lo demuestran con su inocencia y bondad” o “los puros sentimientos de mi amigo se revelaron en sus gestos de grandeza al compartir conmigo lo poco que posee en este momento tan difícil de mi vida”.

Lo que se conserva en su estado original también se dice que tiene pureza, especialmente en cuanto a la sexualidad, predicado de aquellos que aún no han tenido experiencia de tipo sexual. En la sociedad tradicional y por influencia de la religión la pureza o castidad sexual de las mujeres ha sido un valor muy apreciado, aunque en occidente ha ido perdiendo paulatinamente su valor junto a la adquisición de mayores derechos y libertades por parte de la mujer y el menor respeto a las tradiciones religiosas.

La pureza se aplica generalmente a los animales, para designar a aquellos que provienen de la unión sexual de macho y hembra de la misma raza. Este concepto ha intentado aplicarse a las razas humanas, para discriminar e incuso exterminar a algunas consideradas arbitrariamente como inferiores. Este concepto fue proclamado especialmente por el nazismo quien predicó que la raza aria era superior y debía mantener su pureza al no mezclarse con otras, que debían sucumbir.