Concepto de tentación

La palabra tentación reconoce su etimología en el latín “temptationis”, con el significado de estímulo que provoca el deseo de realizar una cosa; y ese mismo objeto que crea el impulso de realización. Ejemplos: “tengo la tentación de besar a esa linda chica, pero me parece que aún es muy pronto, y si lo hago echaré todo a perder” o “estoy tentado de viajar a Europa” o “cuando veo un vestido de fiesta en la vidriera de un negocio, no puedo resistir la tentación de comprarlo”. En el mundo moderno es fácil tentarse con la cantidad de productos que se ofrecen en el mercado, cuyas propiedades son realzadas por campañas publicitarias que alentando el consumo desmedido intentan hacer creer al público al que van dirigidas, que adquirir ese bien les traerá muchos beneficios: inclusión social, ahorro de tiempo, belleza, etcétera, y muchos incautos que caen en esas tentaciones solo consiguen llenarse de deudas.

Concepto de tentación

El objetivo a alcanzar es valioso (o se muestra como tal) para quien se deja tentar ya sea por el objeto mismo o por otra persona que lo induce a ello; o simplemente la motivación puede hallarse en la curiosidad o en el deseo de traspasar ciertos límites o prohibiciones sociales, morales o legales. Las virtudes de templanza y prudencia ayudan a poner freno a esas tentaciones que pretenden alejarnos del buen camino. Algunas son inofensivas, como lo es comer un chocolate, y sucumbir ante otras puede acarrear consecuencias graves como sucede con quien se ve tentado de consumir drogas peligrosas, o cometer hurtos o robos para solucionar un problema económico.

En la Biblia la tentación aparece en muchas oportunidades, como invitación al pecado, siendo Satanás su instigador. La serpiente que tienta a Adán y a Eva a comer el fruto prohibido o la tentación de Judas por ganarse treinta monedas de plata a cambio de traicionar a Jesús, son ejemplo de tentaciones. Hasta el propio Jesús fue tentado por el demonio, pero pudo resistirse.

No solo las personas tienen tentaciones, los animales también, y en general sucumben frente a ellas, aunque sepan que recibirán por ello un castigo.