Concepto de Coliseo

La palabra coliseo llegó al español desde el italiano “colosseo”, a su vez del latín “colosseum”, y más remotamente del griego “kolossos” que significa “estatua gigante”.

El Anfiteatro Flavio, llamado así por haberse empezado a construir en tiempos del emperador Vespaciano, de la dinastía Flavia, aproximadamente en el año 70, al este del Foro, fue terminado por su sucesor, de la misma dinastía, el emperador Tito, en el año 80. Domiciano, el último emperador de esa dinastía, le hizo algunas modificaciones, como túneles subterráneos donde aguardaban los que luego peleaban, y una galería superior. Fue denominado a partir del siglo VIII, Coliseo, tal vez por sus grandes dimensiones o por la imponente estatua que había junto a él, el Coloso de Nerón, de treinta metros de altura, hecho en bronce, que se destruyó en el siglo V.

El Coliseo, de formato ovalado, tenía un largo de 189 metros, un ancho de 156 metros y una altura de 48 metros. Estaba hecho con bloques de roca de travertino, ladrillo, madera, piedra y mármol y ubicado entre los montes Celio, Palatino y Esquilino, en un sitio que había ocupado otro anfiteatro, incendiado un siglo antes.

El Coliseo estaba destinado a ofrecer espectáculos públicos, en forma gratuita y al aire libre, para disfrute del pueblo; contando en especial, con luchas de gladiadores contra fieras, éstas entre sí, batallas navales y ejecuciones; y cabían en él alrededor de 65.000 personas que se ubicaban en gradas, en cinco niveles, siendo las más cercanas a la arena las destinadas a ser ocupadas por el Emperador, su familia, y los integrantes de la casta senatorial. Las gradas más altas, era para los de menor rango social.

En el año 217, el Coliseo se incendió y la restauración llevó varios años. Recién dejó de usarse para espectáculos violentos, en el siglo VI, cuando se prohibieron las luchas de gladiadores, y se lo empleó con destinos diversos, erigiéndose una iglesia, un cementerio, una cantera, una fábrica; siendo en el siglo XIII una fortaleza privada. En el siglo XIV, la iglesia lo recuperó, pero sufrió daños a causa de un terremoto. Muchos de sus materiales se usaron para otros edificios, hasta que, en honor a los mártires cristianos, allí ejecutados, se lo transformó en un santuario, por la obra del Papa Benedicto XIV a mediados del siglo XVIII. A partir del siglo XIX, se comenzaron obras para mejorarlo, siendo sus ruinas, hoy, un gran atractivo turístico.

Declarado en 1980 por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad; en 2007 se lo consideró como una de las siete maravillas incluidas en el mundo moderno.

Por extensión, los teatros importantes, pasaron a llamarse coliseos, como en Argentina, el Teatro Coliseo, ubicado en el Barrio de Retiro en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o el Teatro Municipal Coliseo Podestá en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires.

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