Concepto de coloso

Del griego “kolossos” y del latín “colossus, procede el sustantivo coloso, término que se usaba para nombrar a las estatuas de dimensiones extraordinarias, que provocaban asombro por su enorme tamaño, tales como las egipcias, según el historiador Heródoto; y que aparecían gigantescas ante los ojos del observador. De coloso se deriva el adjetivo colosal que califica a todo aquello que excede en tamaño a lo normal o habitual. Ejemplos: “Este edificio tiene un tamaño colosal”, “Me dieron para estudiar una cantidad colosal de temas y muy poco tiempo para hacerlo”, “Mi maestro tiene una cultura colosal” o “El cuadro que está colgado en mi living es tan colosal que ocupa casi toda la pared”, y también se aplica a quien tiene cualidades fuera de lo común: “Su habilidad para la danza es colosal, será un gran artista”.

Volviendo al sustantivo coloso, los romanos lo aplicaron al “Coloso de Rodas”, una estatua emplazada al entrar al Puerto de Rodas, fabricada en bronce, que medía alrededor de 32 metros. Estaba hecha en bronce, material que recubría un esqueleto de hierro, y una base de mármol blanco, y dedicada al dios Helios, que personificaba al Sol y era el protector de la ciudad. Se construyó a lo largo de doce años, terminándose en el año 292 antes de la era cristiana, siendo su artífice el escultor griego Cares de Lindos. Le fue encargada para conmemorar el triunfo de Rodas sobre el rey de Macedonia Demetrio I. Sin embargo, Cares de Lindos cayó en bancarrota y se suicidó. La obra fue concluida por el escultor Laques. El Coloso de Rodas se considera una de las siete maravillas del mundo, pero fue destruido a causa de un terremoto en el año 226 antes de Cristo.

También fue un coloso la estatua de bronce que elevaron los romanos para el emperador Nerón, dedicada a este mandatario y a su pedido, y que alcanzó una altura de 30 metros. Fue el arquitecto griego Zenodoro, el que ideó el coloso, que representó en un primer momento a Nerón desnudo, teniendo en su cabeza, rayos, como el sol. En el siglo V se destruyó, tal vez con motivo del saqueo de Roma. Junto a esta estatua estaba el Anfiteatro Flavio, que cambió su nombre a Coliseo luego de la construcción del coloso de Nerón.

“El Coloso en Llamas” (1974) es el nombre con el que se conoce en España a la película estadounidense “The Towering Inferno”, o “Infierno en la torre para los latinoamericanos. La dirigió el británico, John Guillermin y la protagonizaron, Steve McQueen y Paul Newman. Se trata de un incendio en un rascacielos de San Francisco.