Concepto de superlativo

La palabra superlativo, nos remite al latín “superlativus”, que designa a aquello que está en su máxima expresión.

En Gramática, y aplicado a los adjetivos (aunque puede aplicarse a sustantivos, verbos, adverbios y preposiciones) se encuentran en grado superlativo, aquellas cualidades y peculiaridades, atribuidas a seres animados o inanimados, que se expresan en su mayor intensidad. Esta intensidad admite gradaciones. El gado más bajo es el positivo, donde el adjetivo es carente de matiz de fuerza, por ejemplo, cuando decimos “La casa es bonita”, “Este juego es feo” o “Mi hijo es pequeño”. Un poco más intenso es el nivel comparativo, donde se oponen cualidades de seres vivos o cosas, con las de otro, o con las propias: “Esta lluvia es más fuerte que la de ayer”, “Mi primo es menos listo que mi tío”, “El reloj de pared es más pequeño que el de bolsillo”, “El perro es tan travieso como simpático”, “la niña es más bonita que inteligente” o “Mi casa esta semana ha recibido menos visitantes que la anterior”.

Dentro de este nivel comparativo, el que se califica así, por excelencia, es el adjetivo superlativo, donde este cotejo alcanza la posesión de un carácter supremo. Puede estar referido a un grupo, por ejemplo: “Mi esposo es el empleado más eficiente de la compañía”, o puede ser en general: “Mi vecino es pobrísimo”. En el primer caso, hablamos de superlativos relativos, que se forman, anteponiendo al adjetivo, “más” o “menos” (o “tan”, o “igual que” si son de igualdad) y luego “de” o “entre” (o “como” en la igualdad) antes del nuevo término de la comparación; y, en el segundo, de superlativos absolutos. Estos últimos se construyen adicionando al adjetivo positivo, el sufijo “ísimo”, por ejemplo: “riquísimo”, “novísimo”, “hermosísimo” o “finísimo”. En menor medida, y en lenguaje culto, se usa el sufijo “érrimo”, como en “paupérrimo”. Coloquialmente, suelen también formarse con ciertos prefijos, como “re”, “archi”, “super”, “extra”, “requete” o “ultra”: “Mi amigo es ultraconservador”, “este coro es rebueno” o “Ese actor es ultra popular”. Si se modifica la raíz del adjetivo, tomado una forma peculiar y propia, como en el caso de “ínfimo” o de “óptimo” se denominan superlativos irregulares.

Algunos adjetivos que equivalen a un superlativo, como “colosal” o “excepcional” carecen de gradación.

El superlativo absoluto, también puede construirse anteponiendo al adjetivo, un adverbio de ponderación, por ejemplo: “El espectáculo es extremadamente cruel” o uno de cantidad: “Es muy buena esta comida”.

Se dice que algo es superlativo, cuando es lo máximo a lo que podría aspirarse, por ejemplo: “Hice una investigación superlativa sobre el cambio climático, que me valió un reconocimiento oficial” o “Es superlativo el empeño que pone Juan, en lograr sus metas”.