Concepto de breviario

La palabra breviario, procede del latín “breviarium” integrada por “brevis” en el sentido de breve o acotado, más el sufijo de pertenencia “arium”, o sea que un breviario es lo relativo a lo breve, aplicándose a los resúmenes, compendio o síntesis de libros.

En materia religiosa, los breviarios, conocidos desde el siglo XI, son resúmenes del culto público o liturgia católica, que contienen las obligaciones anuales del clero, que comprenden las oraciones, las lecturas bíblicas y los salmos que deben practicarse de modo diario, además de la Misa, a la que esas tras prácticas deben acompañar. La revisión del Breviario y del Misal, fue uno de los acuerdos adoptados durante el Concilio de Trento. Hasta 1911 fue la estructura vigente, pues en esa fecha fue reformado por el Papa Pío X, y se siguió adaptando, hasta la última, de 1955.

En el ámbito jurídico, un breviario es un compendio de leyes. Por ejemplo, el Breviario de Alarico es un conjunto de normas que dictaron los visigodos para sus súbditos romanos, luego de la caída del Imperio Romano de Occidente en poder de los bárbaros. También se lo conoce como “Lex Romana Visigothorum”. Se promulgó en el año 506, por parte del rey Alarico II, basado en textos de leyes romanas, en su primera parte, especialmente extraídas del Código Teodosiano y las Novelas Teodosianas y Post Teodosianas, y obras de jurisprudencia clásica (institutas de Gayo, Sentencias de Paulo y Respuestas de Papiniano) redactado en lengua latina. Rigió en la Península Ibérica (Hispania) y en las Galias (Francia) hasta que fue reemplazado por el “Líber Iudiciorium” (año 654) que traducido al español fue el Fuero Juzgo, para la población goda y romana en el año 681.

En Literatura, el escritor y filósofo rumano, Emil Cioran, escribió en París, en lengua rumana, en 1944, “Breviario de los vencidos”, donde proclama por ejemplo, que vivir, es especializarse en el error, la gravedad de ser o la burla hacia las verdades más absolutas. El mismo autor, publicó, cinco años después, otro libro donde trata temas trascendentes, como Dios, el tiempo, el destino y el vacío existencial, “Breviario de podredumbre”, que recibió en 1950 el premio Rivarol. El libro, al que el filósofo español Fernando Savater, califica de “tormenta de lucidez” consta de seis partes: 1. Breviario de podredumbre, 2. El pensador de ocasión, 3. Rostros de la decadencia, 4. La santidad y las muecas de lo absoluto, 5. El decorado del saber y 6. Abdicaciones.

En Tipometría o imprenta, el breviario es una letra de nueve puntos.

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