Concepto de connivencia

La palabra connivencia procede en su etimología del latín “conniventia”, a su vez surgida del verbo “connivere”, que implica una complicidad para encubrir faltas o delitos de otros, lo que lo hace cómplice o encubridor, o de la cual se puede ser también partícipe en calidad de autor. Implica un acuerdo o una confabulación para cometer hechos prohibidos o delictivos, o simplemente se disimula o no se toma en cuenta la falta cometida.

Ejemplos: “Hubo connivencia del gerente al no delatar al empleado que hurtaba de manera habitual dinero de la caja del negocio en la que ambos trabajan”, “En connivencia con mi hermano, urdimos un plan para fugarnos de casa” o “El robo del Banco contó con la connivencia de la guardia de seguridad”.

La connivencia es dolosa pues existe la voluntad e intención de actuar con disimulo o con acuerdo frente al acto ilegal, inmoral, contrario a las buenas costumbres o antirreglamentario, salvo en las ocasiones en las que el que avale tales acciones sea el único perjudicado, en cuyo caso no habría nada malo en la connivencia, por ejemplo: “Con la connivencia de mi jefe estos días me estoy retirando más temprano para poder asistir a un curso de idiomas que me interesa”.

En los casos de fraudes contra un acreedor, por los cuales el deudor se insolventa a propósito enajenando sus bienes a un tercero a precio vil o donándoselos, ese tercero y el deudor actúan en connivencia y por los tanto el acto de venta o donación es susceptible de revocación.

Cuando en un país, desde sus poderes o fuerzas de seguridad se permiten acciones ilícitas, se dice que hay connivencia estatal: “Se está tratando de probar la connivencia policial en la existencia de redes de prostitución en la provincia” o “Sin connivencia estatal no podría haber prosperado la red de narcotráfico de esa manera”.