Concepto de indeclinable

La palabra indeclinable se originó en el latín “indeclinabilis”. Se integra con el prefijo negativo “in”, el de dirección descendente, “de” y por el verbo “clinare” en el sentido de “inclinar” o “torcer”. Lo indeclinable, es, entonces, lo que se mantiene firme en una postura o que debe hacerse o cumplirse de modo inevitable, irrevocable y necesario, sin poder rehusarse o rechazarse.

Ejemplos: “La obligación que has asumido al convertirte en padre, es indeclinable, debes proteger a tu hijo hasta que sea un adulto”, “Tomé la decisión indeclinable de apoyar a los revolucionarios, aunque eso me cueste la vida”, “Realicé una oferta de venta indeclinable de mi propiedad, así que ya no puedo arrepentirme”, “Mi renuncia al cargo de canciller es indeclinable, por eso lo pensé muy bien ya que no podré retractarme”.

En Derecho

Se habla de jurisdicción indeclinable cuando un asunto debe resolverse por determinado Juez o Tribunal que no puede rechazar su pronunciamiento.

En cuanto a los derechos de las personas, algunos de ellos, los considerados naturales, como el derecho a la vida, a la educación, al trabajo, a tener una religión, a la igualdad, a la libertad, etcétera, son indeclinables, pues renunciar a ellos no es considerado como posibilidad. Lo mismo ocurre con ciertos principios que rigen el proceso, como el de inocencia en el proceso penal, o el de la duda en favor del empleado, en el proceso laboral.

En Gramática

Son indeclinables aquellas palabras que carecen de declinación gramatical, como las conjunciones, proposiciones y los adverbios. La declinación, por el contrario permite una alteración gramatical, al modificar algunos de los morfemas de las palabras (sustantivos, adjetivos y pronombres) en atención a la diferente función sintáctica que cumplen en la oración (sujeto, complemento, objeto directo, objeto indirecto). El latín admite declinaciones, marcadas por las desinencias, pero no así el español, donde podríamos decir que esas palabras, son indeclinables.