Concepto de juramento

La palabra juramento se derivó del latín “iuramentum”, integrado el término por el sustantivo “ius”, que se traduce como “Derecho”, y los siguientes sufijos: “are” usado para formar verbos, y “mentum” empleado para indicar que se trata de un instrumento o resultado.

Un juramento es la afirmación o la negación rotunda sobre un hecho concreto, o la promesa de decir la verdad sobre un conjunto de preguntas, que alguien hace, a sí mismo o a terceros, en forma voluntaria o bajo coacción, invocando a Dios, si quien hace el juramento es creyente; o en su caso, otras cosas importantes, como la propia vida, la patria o la familia.

Hacer juramentos nace de la necesidad social de confiar en la palabra de otra u otras personas, al existir la capacidad innata de mentir. Estuvieron en los primeros tiempos muy vinculados a las divinidades, pues eran sociedades profundamente religiosas y temerosas de la ira que podía provocarles, que juraran falsamente por ellos. También juraban por otras cosas, sumamente necesarias y valiosas como algunos productos de sus siembras, como fue el caso de los egipcios.

Los juramentos se han aplicado y se continúan haciendo, en ámbitos privados, donde hoy en día no poseen tanta relevancia como antaño. Por ejemplo, en la antigua Roma, servían para formalizar contratos verbales, como la “sponcio”, donde se pronunciaban solemnes palabras frente al altar de Hércules. Otro caso era el de quienes se iban a desempeñar como tutores, que debían prestar juramento antes de asumir, de desempeñar lealmente la función.

Actualmente, en el ámbito público, los juramentos se realizan por parte de los funcionarios al asumir un cargo, comprometiéndose a hacerlo con lealtad y patriotismo; o ante los tribunales de justicia, donde el testigo jura decir la verdad sobre lo que conoce respecto del hecho que motiva la causa.

Es común que cuando una persona se gradúa en una universidad, preste juramento de hacerlo con nobleza y siguiendo los preceptos éticos de la profesión que abrazó. Uno de los juramentos más conocidos es el Hipocrático, que es exigido a los médicos, y que lleva el nombre del famoso médico griego, del siglo V antes de nuestra era, padre de la Medicina.

En el Antiguo Testamento los juramentos son aceptados, incluso habla de que el propio Dios juró por sí mismo, al hacerle la promesa a Abraham, y a Israel se le impuso jurar en nombre de Dios. Sin embargo, Jesús prohíbe los juramentos “ni por el cielo ni por la tierra”.

Ejemplos: “Te juro por mi vida que no tuve nada que ver con la confabulación que se hizo en tu contra”, “Me juré a mí mismo que iba a tratar de dejar la bebida”, “Los alumnos reunidos en el patio de la escuela, le juraron lealtad a la bandera nacional” o “El Himno Nacional argentino, propone jurar morir con gloria, antes de vivir sin ella”.