Concepto de responsabilidad

La palabra responsabilidad tiene su origen en la latina “responsum”, es un sustantivo abstracto que deriva del verbo responder (en latín “respondere”) que implica hacerse cargo, contestar.

La responsabilidad implica hacernos cargo de las consecuencias de nuestras acciones, pudiendo existir una responsabilidad moral, impuesta por nuestra propia conciencia; religiosa, establecida por la autoridad del credo del creyente; o jurídica, establecida por las leyes, que conecta a la conducta considerada antijurídica que libremente escogimos, a una sanción, para que debamos responder por ella. En el caso de la responsabilidad legal, ésta puede ser civil o penal. La primera importa hacerse cargo de las consecuencias económicas de su accionar; y en el segundo, de cumplir las penas impuestas, ambas tras un proceso judicial.

El que es responsable es aquel que está conectado directa o indirectamente con una consecuencia. En el caso de las cosas no pueden generar consecuencias ni morales ni jurídicas para su autor, como por ejemplo cuando el viento es responsable de la voladura de un techo. En el caso de los animales, sus actos, hacen nacer la responsabilidad refleja u objetiva de sus dueños. Otro tanto sucede con las cosas que tienen dueño y provocan consecuencias a terceros. Por ejemplo si en una construcción, se cae una parte, y lastima o mata a un transeúnte, el dueño de la construcción será el responsable.

También se habla de responsabilidad para referirse al accionar de una persona cuando es cuidadosa, respetuosa, conocedora de sus límites, cumple los horarios establecidos y es trabajadora o estudiosa, según el caso. Por ejemplo: "Mi hijo es muy responsable con sus tareas, solo cuando tiene todo realizado, sale con sus amigos o ve televisión".

Hay sujetos que tienen una especial responsabilidad derivada de su rol social, como la responsabilidad de los padres para con sus hijos, o la de los maestros para con sus alumnos, o la de los médicos con sus pacientes, entre otras, que los hace responder con mayor estrictez, siendo agravante si no cumplen bien sus funciones.

Cesa la responsabilidad, si el hecho que las originó ha escapado a la voluntad de su autor, como por ejemplo si lo hizo mediando violencia o dolo (en cuyo caso se traslada la responsabilidad al autor de la violencia o dolo) o si medió caso fortuito o fuerza mayor. En estos casos la responsabilidad desaparece, pues el individuo no actuó en forma voluntaria, y la responsabilidad exige que sea la consecuencia de un acto libre, que debe ser por lo tanto efectuado con discernimiento, intención y libertad.

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