Concepto de agilidad

La agilidad, etimológicamente proveniente del latín “agilitatis”, designa la aptitud que tiene alguien de ejecutar rápida, pronta, ligera y eficazmente tareas de índole física, atribuible a cualquier animal, o intelectual, en el caso específicamente humano.

La agilidad física es posible hallarla en varias especies animales, aún más desarrolladas que en el hombre, como en el caso de los simios o los felinos. Por ejemplo, el guepardo puede correr a unos 100 km/h, el antíope americano alcanza unos 80 km/h. En el medio acuático, el tiburón mako puede nadar a 48 km/h, y entre las aves, el halcón peregrino puede volar a 100 km/h. La velocidad máxima alcanzada por un ser humano fue de 45 km/h, lograda por el jamaiquino Usain Bolt, en 2009, en el Campeonato Mundial de Atletismo en Berlín. La agilidad física también se demuestra en saltar y trepar. El ser humano que es físicamente ágil, posee elasticidad, se mueve con soltura, puede bailar con gracia, nadar con velocidad y estilo, escalar grandes alturas, patinar, etcétera.

Los deportes requieren de agilidad física, donde se combinen eficientemente la velocidad, la resistencia y la flexibilidad del cuerpo, para poder competir en ellos y obtener buena posiciones competitivas. La agilidad física y también la mental dependen de la genética, de la edad, del estado de salud, de la alimentación y del entrenamiento.

la agilidad física no solo se demuestra a partir de la velocidad, sino también en poder cambiar la dirección del movimiento en el momento oportuno y también en caso necesario atenuar la rapidez.

Ejemplos: "No tengo mucha agilidad física, me cuesta correr y me canso enseguida, y si tengo que bailar, mis movimientos son torpes" o "Mi perro tiene mucha agilidad, es capaz de correr sin cansarse durante mucho tiempo".

La agilidad mental es privativa del ser humano, y puede expresarse en la facilidad para hacer cálculos mentales, encontrar raudamente la solución a un problema, conseguir el material adecuado para un trabajo o hacer en poco tiempo cualquier redacción. Algunos deportes, como el ajedrez, requieren pensamientos estratégicos, que son privativos de quienes poseen agilidad mental. La agilidad paa procesar información alcanza su pico, a los 18 y 19 años. Si bien pareciera que la agilidad mental decrece con la edad, nuevos estudios ponen en duda esas conclusiones.

Se aplica también a los sentidos, cuando tienen agudeza y rapidez para captar imágenes o sonidos, como en el caso de la agilidad visual o auditiva.

Por extensión se usa la palabra agilidad para referirse a cualquier cosa que se haga rápido y bien. Por ejemplo se dice: “El abogado me agilizó los trámites de la jubilación” o “Al habilitar otra caja, el trámite del pago se hizo con más agilidad”.

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