Concepto de agreste

La palabra agreste nos llegó desde el vocablo latino “agrestis”, integrado por los siguientes términos: “ager”, en el sentido de territorio o campo (los romanos distinguían un “ager publicus”, perteneciente al Estado, de un “ager privatus”, de dominio privado. Estos “ager”, que el jurista Ulpiano nos explica que se trata de terrenos sin edificar, se encuentran en el campo, ya que si están en la ciudad su nombre es solares). Al sustantivo “ager” se le suma, el prefijo de pertenencia “estis”.

En la Antigua Roma no había tantos territorios sin ocupar ni cultivar, en la época de su fundación (año 753 antes de nuestra era) ya que era un Estado muy pequeño, pero la extensión de sus conquistas dentro y más allá de Italia, hicieron crecer la cantidad de terrenos agrestes, que necesitaban de mano de obra para hacerlos eficientes y productivos. Esos terrenos agrestes fueron entregados a particulares, siguiendo en propiedad pública, mediante la concesión de un derecho de enfiteusis, que les permitía a los particulares, cultivarlos y quedarse con sus ganancias, mientras pagaron anualmente el estipendio fijado.

En la actualidad, llamamos agreste a aquellos lugares que no son urbanos, o sea, que están ubicados en sitios con grandes extensiones de tierras sin edificar, aunque haya algunas construcciones, pero que están distantes unas de otras, y donde la gente se dedica al cultivo de plantas y cría de animales. Se caracterizan por ser sitios tranquilos, alejados del ruido y la contaminación de las grandes ciudades, por ejemplo. “Prefiero la vida agreste a la de la ciudad, pues en el campo encuentro paz, y mi espíritu se enriquece de naturaleza”.
También se aplica a los sitios que se conservan en su estado natural, albergando los tipos de vida que surgieron de modo espontáneo, sin modificación humana, lo que suele hacerlos peligrosos, pues tienen malezas donde pueden esconderse alimañas y otros riesgos. Ejemplos: “Iré de excursión a un sitio agreste, así que llevaré un machete para cortar ramas y pastizales, que seguramente entorpecerán el sendero”, “Mi primo se acostumbró a vivir en un lugar agreste, y está muy feliz, es valiente, y no les teme a los animales que pueden esconderse entre los altos matorrales, como el caso de las víboras”.

Otra acepción, es para aquello que se conserva sin domesticar, como el caso de los animales salvajes. Puede aplicarse a las personas que no están educadas y son groseras, por ejemplo: “Usó palabras agrestes para referirse a mi persona, así que me siento ofendido” o “Sus modales agrestes no causan buena impresión”. Históricamente se vinculó lo rural con lo rudo, tosco y alejado del refinamiento, que se ubicó en las ciudades, donde hay más centros destinados a la educación, a las ciencias y a las artes, mientras que surgió el prejuicio, que quien se dedica a las tareas rurales, tiene poco acceso a ellos, y su trabajo es más físico, muy sacrificado y sus conocimientos son de tipo técnico.

En Geografía

En Geografía, hallamos en Brasil, una región, cuyo nombre es “Agreste” y se ubica al Nordeste del país. Tiene un régimen de lluvias irregular, donde las sequías se alternan con zonas relativamente húmedas. Es una zona de transición entre la del Bosque y el Sertón. Su ecosistema es la catinga, caracterizado por ser un chaparral (con arbustos y especies leñosas, cactos y árboles espinosos, de porte pequeño) semiárido. Es un lugar bastante olvidado de políticas públicas, que con el gobierno del PT comenzó a tener mejoras, como luz y obras de irrigación, al modificar el curso del río San Francisco, y recibió grandes inversiones cuando Brasil fue sede de la copa mundial de fútbol en el año 2014.

En Literatura

En Literatura, podemos mencionar una novela cuyo título es “Tieta de Agreste” (1977). La escribió el escritor brasileño, Jorge Amado. Tieta, es el nombre de la protagonista, que vivía en Santana do Agreste, de donde es expulsada por su comportamiento de dudosa moral. La novela fue llevada al cine.