Concepto de aplastamiento

El aplastamiento es la acción y efecto del verbo aplastar, que designa la acción de dejar a un objeto o sujeto, aplanado, chato o deformado, al ejercer una fuerte presión física, ya sea por opresión o mediante golpes, sobre su corporalidad. Quien sufre el aplastamiento queda amorfo, y, a veces, inutilizado.

Ejemplos: “Pisé un insecto y lo dejé aplastado”, “Mi automóvil sufrió un aplastamiento en su parte trasera, cuando otro vehículo lo embistió por detrás”, “Se me cayó un mueble sobre el televisor y lo dejó totalmente aplastado, así que lo tendré que tirar”, “Los constructores tiraron material sobre las plantas del jardín, y, muchas de ellas terminaron con aplastamiento” o “Voy a probar colocar un libro pesado sobre mis hojas arrugadas de carpeta, para ver, si, por aplastamiento, quedan un poco más lisas”.

En medicina, las lesiones por aplastamiento, que ocurren cuando se ejerce sobre una parte del cuerpo una gran fuerza o presión, ya sea porque a alguien se le cae algo encima, se lo coloque o quede atrapado entre dos cosas que lo oprimen, pueden ocasionar hematomas, lesiones nerviosas, contusiones, fracturas o heridas sangrantes.

En el caso de que el aplastamiento, involucre a los músculos esqueléticos, que son una clase de músculos estriados que están unidos al esqueleto, se produce el síndrome de aplastamiento, con shock hipovolémico, insuficiencia renal, arritmia, acidosis, edema muscular, arritmia cardiaca e insuficiencia respiratoria.

Se usó el aplastamiento, como método de tortura o para la ejecución de penas capitales. Un caso tristemente célebre, fue el del granjero inglés Giles Corey (1611-1692) que emigró a Nueva Inglaterra en 1640, radicándose en Salem, en el estado de Massachusetts; y fue víctima de aplastamiento al ser acusado de brujería por los juicios de Salem.

Por extensión, alguien puede sufrir un aplastamiento simbólico, cuando es derrotado de modo inequívoco y contundente, ya sea en una competencia, en una discusión o en una pelea. Por ejemplo: “El político debatió con el candidato opositor y logró aplastarlo con sus argumentos, sólidos y probados”, “Estoy muy triste porque mi equipo de fútbol sufrió un aplastamiento en el último partido, donde nos hicieron siete goles”, “Mi espíritu está aplastado luego de recibir la noticia de que perdí mi trabajo” o “El aplastamiento de su fama fue contundente, luego de ser una estrella, ya nadie habla de él”.

El escritor argentino, Julio Cortázar (1914-1984) en su obra, “Historias de Cronopios y de Famas” (1962) escribió un texto breve, llamado “Aplastamiento de las gotas”, donde personifica a las gotas de lluvia, y describe cómo van cayendo, diferenciándose unas de otras.