Concepto de asolar

La palabra asolar nos remite etimológicamente al latín “assolare”. Este término está compuesto por el prefijo “ad” que indica “hacia”, el sustantivo “solum” en el sentido de “suelo” más la terminación “ar” que indica que se trata de un verbo. Podría decirse que literalmente sería empujar hacia el suelo, derribar, destruir, devastar o arrasar. Se admite su conjugación en forma regular (asola) o irregular (asuela).

Cuando hablamos de asolar, es con referencia a un territorio, al que se destruye, quedando el mismo y todas sus construcciones deterioradas, aniquiladas o derribadas; o en sentido más general, dañadas. Puede tratarse de extensiones de terrenos grandes, como un país, una provincia o una ciudad; o pequeñas, como un barrio o una o algunas viviendas o terrenos. Esto suele ocurrir, en general, por la presencia de bandas de delincuentes o grupos que realizan disturbios (aunque a veces puede tratarse de una sola persona o animal) con diversos fines: “Un grupo de malvivientes asolaba mi pueblo, y sembraba el terror”, “Un león que escapó del zoológico asolaba la ciudad y el pánico recluyó a las personas en sus hogares” o “Hay un asesino serial que asola mi barrio”.

Los desastres naturales también provocan devastación y asolan los sitios a los que afectan: “El tornado que asoló la región dejó muchas casas sin techo”.

Pero como se trata de una palabra homógrafa, veremos el segundo sentido de asolar, integrado el vocablo por el prefijo de aproximación “a”, y por “solis” que se traduce como sol, más la terminación verbal “ar”. En este caso asolar, que admite solo la conjugación regular, designa la acción de calentar mucho, provocando deshidratación o sequía. Se aplica por lo general a los cultivos, a los que la sequía perjudica en forma notable, destruyéndolos.