Concepto de bonhomía

La palabra bonhomía, llegó al español en forma reciente (registrada por la RAE desde 2001) tomada del francés “bonhomie”, que la incorporó en el siglo XVIII, integrada por el adjetivo “bon” que significa “bueno, y por “homme” en el sentido de “bueno”, aplicada para calificar a aquel ser humano que posee bondad en sus sentimientos, lo que se traduce en acciones valiosas para sí mismo y para los demás.

Para que a alguien se le diga que tiene bonhomía, debe ser sincero, humilde, empático, prudente, sentir afecto genuino por sus congéneres y otras formas de vida, tener modales adecuados a las circunstancias, respetar las normas, traducido, todo esto, en acciones virtuosas.

Son personas queridas y respetadas, en general, aunque algunos mal intencionados, puedan calificarlos de ingenuos y faltos de carácter. No obstante, en muchos casos, se ganan el respeto, justamente por su forma de ser, que es un modo mucho más noble y duradero que cuando lo obtienen de modo autoritario, a través del miedo.

Se trata de una virtud, reconocida por la ética y las diferentes religiones, aunque algunos filósofos y políticos, como Nicolás Maquiavelo, no la consideraban necesaria en un líder político, al que, según él, era preferible temer, para asegurar la fidelidad de sus súbditos, ya que, consideraba, que si poseía bonhomía, era posible que, al no temer sus represalias, fuera traicionado.

Entendemos que, con hombre, se hace referencia al ser humano, ya que son muchos los ejemplos de mujeres que poseen estas virtudes, que las hacen ser ejemplo de rectitud y bondad.

Ejemplos de uso: “La bonhomía de mis padres, fue el ejemplo que me impulsó en la vida a convertirme en la persona honesta que hoy soy”, “Mi jefe tiene bonhomía, y lo respetamos mucho, pues sabe hacerse querer y liderar el grupo desde la cordialidad y la guía constante, acompañando nuestro trabajo diario, siempre con una sonrisa” o “si hubiera más gente en la vida poseedora de bonhomía, el mundo sería un lugar más feliz”.