Concepto de callo

La palabra callo, que significa “piel dura”, llegó al español desde el latín “callum”, y su uso es especialmente en el ámbito de la Medicina, sobre todo en Dermatología, siendo su nombre técnico, heloma.

Se aplica a tejido animal o humano endurecido por acumulación de queratina, al compactarse células muertas, lo que ocasiona que crezca la parte más externa de la piel, llamada capa córnea, que tiene por causas roces o fricciones, por lo que lo más frecuente es que se produzcan en los pies por un calzado que raspe o ajuste, o que tenga una punta muy estrecha, pisar de modo incorrecto, sufrir patologías, como el caso de los juanetes, o por andar descalzo en zonas rugosas; o en las manos, en general en las palmas, por el trabajo duro, frecuente en quienes se dedican a las labores agrarias o a la construcción, o en los deportistas, por ejemplo, en los levantadores de pesas, que lo hacen sin guantes.

El callo en los pies, se presenta como una dureza, concéntrica y profunda, áspera y seca, que puede molestar, especialmente al caminar o calzarse. Pueden encontrarse también entre los dedos, por fricción de los huesos, que se conocen vulgarmente como “ojos de gallo”, y son dolorosos, creciendo de adentro hacia afuera. Otros callos son blandos, y suelen aparecer en los dedos de los pies, causados por la humedad excesiva.

Los callos de los pies pueden eliminarse con bisturí, con aplicación de parches o quitando las durezas con piedra pómez, pero hay que atacar las causas para que no vuelvan a aparecer. Los diabéticos tienen que tener especial cuidado, pues suelen aparecerles y crecer con mayor frecuencia.

Ejemplos: “De tanto caminar con zapatos incómodos, me han salido callos en la planta de los pies y me cuesta pisar”, “Sus manos callosas, evidencian que tuvo una vida dura” o “Iré al pedicuro para que me quite los callos plantales”.

También se denominan callos, a los depósitos óseos que de modo transitorio se forman, cuando ha existido una fractura, y el hueso trata de regenerarse, ubicándose circundado los extremos quebrados, hasta que el hueso se repara y el callo se reabsorbe.

El callo óseo, tiene dos porciones formadas por tejido esponjoso inmaduro: una interna constituida por osificación intramembranosa y otra externa por osificación intramembranosa y endocondral.
En Gastronomía, los callos son partes del estómago y las tripas de la vaca, del cerdo o del cordero, y otros despojos, frescos, que se cocinan en forma de guiso, limpiándolos previamente en una solución de agua y vinagre. También se lo conoce como mondongo.

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