Concepto de clara

La palabra clara, procede del latín “clarus”, y designa a todo aquello que resulta iluminado, pues hay luz en abundancia. Puede estar referido al tiempo, por ejemplo: “Esperemos a que amanezca y esté claro, para salir de excursión, pues es un sitio lleno de obstáculos y la oscuridad puede causarnos algún accidente”, pero también puede aludirse al cielo despejado, aunque sea en la noche, cuando la luna y las estrellas proveen cierta iluminación: “Es una hermosa y clara noche, para disfrutar bajo las estrellas”. También a las cosas: “Esta habitación está muy clara pues las ventanas dejan pasar la luz del sol”. Por extensión, se dice que algo es claro/a cuando resulta límpido y transparente, como el caso del agua no contaminada.

Ver o comprender algo claro, implica visualizarlo o registrarlo con nitidez, sin que exista escollo que lo oculte, o le reste transparencia o veracidad, ya se trate de algo material o inmaterial: “Veo a las claras, que tú me estás engañando”, “Claramente se divisa avanzar un automóvil a menos de cien metros”, “Tengo la idea clara, de que mi futuro, si sigo esforzándome, va a ser prometedor”, “Fue clara la explicación del médico, no me quedó ninguna duda sobre la evolución de la enfermedad de mi padre”. Un texto o explicación claros, carece de ambigüedades y dobles interpretaciones.

Referido a los colores, se dice que son claros, cuando son pálidos, poco estridentes, pues se acercan a la tonalidad blanca, por ejemplo: “Me gusta pintar mi casa de tonos claros, pues es más relajante y amplía los ambientes” o “En verano se recomienda vestir prendas claras, pues, comparado con las oscuras, absorben menos la radiación solar visible.

La clara del huevo de las aves, por ejemplo, los de avestruz, ñandú, gallina, tortuga, pato o codorniz, es la parte de mismo, que consiste en un líquido semitransparente, que se vuelve blanco al hervirlo o freírlo. La clara de huevo es el albumen, y está conformada por agua y proteínas, siendo apreciada en la alimentación humana, pues posee muchos nutrientes, que, naturalmente, están destinados al desarrollo del embrión. Además, cumple la función de proteger a la yema, que contiene proteínas, grasa y colesterol, ubicada en el centro del huevo y separada de la clara, por la membrana vitelina. En repostería, suele usarse en las recetas, el batido de las claras, pues, al hacerlo, se torna espumosa, llamándose punto de nieve, empleada por ejemplo, para hacer merengue.

Como nombre femenino, podemos citar el de Santa Clara de Asís, una santa italiana, que vivió entre 1194 y 1253, seguidora de San Francisco de Asís y quien escribió, por primera y única vez, una regla religiosa destinada a las mujeres.

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