Concepto de cotorra

La palabra cotorra, se derivó de cotorrera, a su vez de cotarrera, palabra que según la RAE, alude a aquella mujer que iba de un cotarro o reunión animada y ruidosa, a otro; y por eso decirle a alguien cotorra es adjudicarle la cualidad de ser muy habladora: “La cotorra de mi vecina, no para de hablar, y llega un momento que me distraigo y no sé qué me está diciendo” o “Es preferible no ser tan cotorra y escuchar más a los demás”.

Por ser un pájaro capaz de repetir palabras y frases humanas, de un modo muy claro y asiduo, se llaman cotorras, a unas aves trepadoras, cuyo nombre científico es Myiopsitta monachus y pertenecen a la familia Psittacidae, como los papagayos y guacamayos.

Si bien la cotorra predomina y es originaria de América del sur ha sido introducida como mascota en muchos lugares del mundo, pues se adapta a los diferentes ecosistemas, y se han escapado o se las ha liberado de modo voluntario, asilvestrándose. Su largo aproximado es de 30 centímetros y su peso de unos 130 gramos. El pecho es verde grisáceo y el plumaje se torna verde intenso en el lomo, cabeza, en su larga cola y en las alas, que pueden tener algunas azuladas, en su parte inferior. Las patas son grises y el pico muy fuerte, marrón anaranjado. Diferenciar machos y hembras no es tarea fácil.

Sus grandes nidos comunitarios, los construyen en lo alto de los árboles, con ramitas, cuerdas, papel, etcétera, y allí cada pareja coloca sus huevos (entre cinco y ocho) y los empolla, durante veintiséis días aproximadamente. Consumen verduras, frutas y semillas, especialmente de cardo; maíz, arroz, insectos y sus larvas.

Son adorables pues son simpáticos, sociables, muy inteligentes y alegres, por lo que son adoptados como mascotas, pudiendo vivir en pajareras grandes y en pareja, o libremente dentro del hogar, con las precauciones adecuadas y dedicando tiempo a su entrenamiento para que no se escapen ni se choquen con los objetos, siendo la delicia de chicos y grandes con su parloteo; aunque lo ideal y lo más justo para ellas es que habiten de forma libre en la naturaleza, a pesar de los peligros que allí las acechan pues son consideradas una plaga al arrasar con los cultivos, al moverse en bandadas, y por eso se las combate, sin que la mayoría pueda llegar a cumplimentar su expectativa vital que es de unos veinte años. También son sus depredadores naturales, la comadreja colorada y las aves rapaces.

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