Concepto de rinoscopia

La rinoscopia es una técnica de exploración de las fosas nasales, que utilizan los médicos otorrinolaringólogos, con el fin de detectar procesos inflamatorios, infecciosos o tumorales de la mucosa, el origen de hemorragias nasales, observar la presencia de objetos extraños inhalados, lo que es frecuente en niños, etcétera. Procede etimológicamente del latín “rinhos”, sustantivo que se traduce como “nariz” más el verbo “skopein” en el sentido de “mirar”.

Para hacer una rinoscopia, estudio indoloro, sin exigencia de preparación previa, que lleva unos 6 o 7 minutos, se utiliza un rinoscopio, instrumento que ilumina la zona y sirve para separar las alas de la nariz, pues es un tubo fino que consta de una lente, ampliando el campo visual, haciendo más visibles el cornete inferior, el vestíbulo y las mucosas nasales.

La que frecuentemente se realiza es la rinoscopia anterior, con la cual se puede apreciar la región valvular y el tercio anterior de la zona. La rinoscopia posterior, que en la actualidad es reemplazada por la endoscopia nasal, es la que se usa para ver el borde posterior del tabique, las colas de los cornetes y las coanas.

Se usa muchas veces para detectar el consumo de cocaína, pues esta droga quita al cartílago su vascularización, por ser una sustancia vasoconstrictora, que, por ende, produce el cierre de los capilares y con ello impide la correcta irrigación de los tejidos, con lo cual el tabique no solo puede inflamarse sino también perforarse, aunque otras muchas razones pueden dañarlo. Este examen le es exigido en muchos Estados a los funcionarios públicos, pero no detecta el consumo de alcohol, ni otras drogas diferentes a la cocaína, que no se inhalan.