Concepto de desazón

La palabra desazón, vocablo integrado por el prefijo de separación “de” y por sazón, del latín “sationis”, en el sentido de siembra, especialmente cuando está madura para la cosecha, y, por lo tanto, designa un estado de plenitud, con lo cual, desazón significa literalmente, carencia de plenitud.

Por un lado, puede referirse a la falta de sabor de las comidas, que se muestran desabridas por estar inmaduras o falta de condimentos. También puede referirse a las tierras de cultivo carentes de humedad.

En Psicología, la desazón es ese sentimiento que nos embarga cuando prescindimos del bienestar, ya sea por una dolencia física, o una pérdida material o espiritual, que hace que se nos escabulla la esperanza y la alegría, lo que puede ser temporal o duradero. El gusto que aquí se pierde es el del disfrute y el gozo, el que es reemplazado por la angustia y la melancolía.

Hay múltiples causas que nos provocan desazón: la soledad, las injusticias, la pérdida de un ser querido o de un trabajo, las enfermedades propias o de quienes nos importan, las partidas, la falta de recursos, etcétera. No todas las personas tienen la misma facilidad de caer en una desazón, pues hay personas que son más fuertes y resilientes que otras, que se sienten abrumadas ante la más leve adversidad. Incluso, algunas personas pueden sentir desazón en los primeros momentos del evento negativo, pero recuperarse rápido; y otros, pueden ser proclives a sufrir una depresión que deberá ser tratada por psicólogos y/o psiquiatras.

En Literatura “El invierno de mi desazón” es un libro del escritor estadounidense, John Steinbeck (1902-1968) publicado en España en el año 1961, y ambientado el relato en una ciudad de la Costa Este de Estados Unidos, en 1960. Trata de la manera cómo se consigue el dinero, tanto por esfuerzo como por herencia, y como la riqueza parece ser incompatible con la honradez.