Concepto de herpes

La palabra herpes procede del griego ἕρπης (o hérpes) que significa “reptar”, y designa una lesión de la piel provocada por el virus herpes simplex u hominis, tipo 1 o tipo 2. El primero afecta los labios, los ojos, la garganta o la piel del rostro, y la parte superior del cuerpo, y el segundo, la parte inferior, especialmente la zona genital. Si la mujer a punto de dar a luz, presenta este tipo de herpes es recomendable recurrir a una cesárea para evitar que el virus afecte al bebé. Ambos tipos de herpes pueden ser transmitidos por contacto sexual, aunque también por otro tipo de contactos, como un beso o una caricia con una mano no lavada. Sin embargo, no siempre se observarán lesiones al estar en contacto con el virus. El contagio es más probable si las llegas están abiertas.

Este virus provoca llagas infecciosas convertidas luego en ampollas, que si bien remiten con el tiempo, no desaparecen por completo pues quedan latentes pudiendo reaparecer.

Se presenta en forma de vesículas dispuestas a modo de racimo, que están rodeadas por un halo de tono rojizo.
Se debe mantener la zona limpia, evitando tocarla, especialmente si luego se apoyan las manos en otras partes del cuerpo.

En general la medicación que se receta es el Aciclovir, que acorta la duración y los síntomas. Si bien es muy molesto, generalmente no provoca consecuencias graves en la salud.
El herpes zóster es otro tipo de herpes que se reactiva cuando se ha padecido varicela, afectando los nervios periféricos. Esta enfermedad se la conoce vulgarmente como culebrilla. Es muy dolorosa. Puede afectar cualquier parte del cuerpo, siendo frecuente en la zona del tórax. Si afecta el nervio facial, puede provocar una parálisis transitoria.

Quienes tienen su sistema inmune deficitario son los más propensos a padecer de herpes.