Concepto de masticación

La masticación es la acción y el efecto del verbo masticar, del latín “masticare”, que es el hecho de triturar la comida que ingresa a la boca, para comenzar el proceso de la digestión.

Los seres humanos masticamos, al igual que lo hacen todos los mamíferos, y con ello potenciamos la energía y los nutrientes que nos proporciona la comida.

Las personas usamos la dentadura para masticar, y con ello se logra reducir la comida a partes pequeñas, en lo que se conoce como digestión mecánica; colaborando también la lengua en esta acción, formándose el bolo alimenticio, al combinarse los alimentos con la saliva, que, si bien en su mayor parte es agua, posee una enzima llamada ptialina, y otra sustancia, la lisozima, que es un buen antibiótico natural, conociéndose esta etapa como digestión química. También colaboran en la masticación, los labios, la mandíbula y las mejillas, con sus movimientos coordinados.

Los dientes son piezas duras y de color blanco que están implantadas en los alvéolos de los maxilares, cuya función depende de su forma y ubicación. Los incisivos (ubicados en número de cuatro, en la mandíbula superior y otros cuatro en la inferior) con sus bordes afilados, cortan la comida. A cada uno de sus lados, están los caninos (cuatro en total) que son puntiagudos y filosos, y que sirven para desgarrar ciertos alimentos como la carne, por eso están muy desarrollados en los mamíferos carnívoros. Para moler más finamente los alimentos, están los ocho premolares, que presentan dos cúspides puntiagudas, y más atrás, están los molares, en total de doce, con mayor tamaño y anchas cúspides, que muelen el alimento.

Luego de que el alimento se mastica, se produce la deglución, que es tragarlo, pasando de la boca hacia el esófago.

La masticación como dijimos favorece el aprovechamiento de nutrientes, permite disfrutar de su sabor, y facilita el proceso digestivo, ya que, si tragáramos los alimentos en porciones grandes, tendríamos complicaciones, como dolores intestinales, pesadez, etcétera; pero, además, estudios científicos revelan que la masticación, contribuye a mejorar el flujo sanguíneo, y, con ello, la llegada de sangre al cerebro, lo que es muy importante para mantener intactas las funciones cognitivas. Es por ello, que cuidar los dientes es primordial para que el proceso de masticación se cumpla adecuadamente. En los adultos mayores, es frecuente la falta de piezas dentales, aunque las modernas técnicas de implantes han contribuido a reducir el problema. Los aparatos removibles sirven, pero presentan ciertos problemas de adaptación y movilidad.

Por extensión, se aplica a los pensamientos e ideas, cuando se están gestando en la mente, y se les busca sus aspectos positivos y negativos, antes de llevarlos a la práctica, por ejemplo: “Estoy masticando la idea de emprender un negocio, pero quiero ver bien todas las alternativas”.