Concepto de neurociencia

La neurociencia, disciplina cuyo origen podemos ubicar en el siglo XIX, estudia a través de diversos campos científicos, la estructura y el funcionamiento del sistema nervioso, y la repercusión que tiene en el pensamiento y la conducta humana.

El sistema nervioso es sumamente complejo. Las múltiples células nerviosas ubicadas en el encéfalo, interactuando con el medio ambiente, producen conductas y modos de captar la información y procesarla. De esta manera, la neurociencia cognitiva se relaciona, es sustento y se retro-alimenta, de la psicología cognitiva que estudia funciones cerebrales tales como la atención, la memoria o el lenguaje, las que se asocian con la biología del cerebro.

Entre los estudios de las neurociencias podemos mencionar: la interacción neuronal, los procesos neuronales que afectan el aprendizaje (habla, memoria, olvido, atención, percepción, etcétera) entre otros.

La tecnología ha contribuido mucho en este sentido, como por ejemplo los estudios de resonancia magnética, que permiten observar el cerebro humano, para advertir si el origen de ciertos problemas de conducta, podrían estar en el cerebro.

Entre los grandes aportes de la neurociencia podemos citar, el descubrimiento realizado por el científico alemán, Eric Eriksson (1902-1994) autor de la teoría del desarrollo psicosocial que descubrió diferencias en la personalidad de hombre y mujeres dadas por su estructura biológica cerebral, la relación entre biología y experiencia; la importancia del inconsciente en la formación de la personalidad. Basa la existencia humana en procesos biológicos, que organizan el organismo como un sistema; psíquicos, donde el orden es sobre la experiencia de cada individuo; y ético-sociales, donde se da la organización cultural. Su contribución más importante es sobre la neurogénesis (generación de nuevas neuronas). Este autor, en 1998 logró demostrar que existe neurogénesis post natal; o sea que incluso en la vejez se vuelven a formar neuronas, mientras que hasta entonces, se creía que las neuronas al morir iban mermando la capacidad cognitiva, pues no se producían otras nuevas.

En 2009, Roland C. Peterson descubrió la existencia de la reserva cognitiva, que permite la compensación de lesiones cerebrales.