Concepto de partera

La palabra partera se integra del sustantivo “parto”, del latín “partus”, a su vez del verbo “parere”, en el sentido de dar a luz o hacer nacer, más el sufijo que indica actividad o profesión “era”.

La partera es la persona que se encarga de ayudar a dar a luz, de hacer nacer a un bebé. Es un antiguo oficio, mencionado ya en la Biblia, que antiguamente no requería ningún conocimiento teórico sino solo experiencial, y era desempeñado por mujeres, conocidas como comadronas, en forma excluyente. Actuaban en el momento del parto, y también daban consejos a la mujer embarazada y a la reciente madre. En 1828, se fundó la primera Academia de Parteras, donde se les impartía conocimientos científicos teórico-prácticos.

En la actualidad las parteras o parteros se ocupan de brindar asesoramiento sobre planificación familiar, asistencia y consejos durante el embarazo (por ejemplo, se encargan de realizar cursos de preparación para el parto, evacuan consultas sobre molestias, alimentación y cuidados) y el post parto (puerperio) y asisten a la parturienta durante el nacimiento de su hijo cuando se trata de un parto natural sin complicaciones. Poseen estudios terciarios no universitarios. Si se trata de una cesárea o de un parto dificultoso, interviene el médico obstetra.

En general es la partera la que recibe a la mujer que está a punto de dar a luz cuando llega al centro de salud, o la que concurre al domicilio si se decide por esta modalidad. Recién acudirá el médico obstetra, en general, cuando la dilatación ya esté casi completa, o cuando se presente cualquier riesgo para la madre y/o el niño.

Por supuesto que esto depende de cada equipo profesional y de la distribución de roles que hayan hecho entre sí médico y partera, pues en ocasiones la mujer recién conocerá a su partera/o, en el momento del parto, habiendo sido controlada y asesorada durante el embarazo por el médico obstetra.