Concepto de plátano

El origen de la palabra que nos ocupa, podemos hallarlo en el griego πλάτανος, térmno derivado de “platys” que se traduce como “ancho” o “plano”, que pasó al latín como “platanus” para luego ser tomado por el español como plátano.

El plátano es una planta herbácea perenne, integrante de la familia de las Musáceas, siendo su nombre científico Musa paradisíaca. Su tronco está conformado en realidad por fustes verticales que integran un pseudo-tallo, no leñoso que llega a alcanzar gran altura (alrededor de 5 metros). Sus hojas son grandes y oblongas, colocadas de modo de espiral. Su fruto es una baya falsa, en forma de racimo, que mide cada una, entre 10 y 30 centímetros de largo y son frutos de formato arqueado. Están cubiertos por una cáscara verde en estado de inmadurez, que se torna amarilla al madurar. Su pulpa es de sabor dulce, suave, y color blanquecino y su ingesta aporta especialmente potasio.

Según los países, el plátano, llamado así en España, Venezuela y México, entre otros lugares, recibe diversas denominaciones; como el de banana en Argentina, Perú, Bolivia; o guineo, en Panamá, Ecuador o Puerto Rico. Sin embargo, a pesar de ser de la misma familia y usarse como sinónimos hay algunas diferencias entre los plátanos y las bananas. El plátano es más grande, y es conocido como “plátano macho”. Su cáscara es más gruesa, y si bien es también amarilla presenta más manchas marrones. La banana se consume en general cruda, bien madura; en cambio el plátano debe cocinarse para que sea dulce y digerible. Sus aportes principales son en almidón y fibra, potasio, magnesio, vitaminas A, C, E y algunas del complejo B. Los plátanos son una increíble fuente de energía.