Concepto de ventilación

La ventilación hace referencia a la acción y al efecto de ventilar, que procede etimológicamente del latín “ventilatio” de “ventus” en el sentido de “viento”, refiriéndose a que se trata de permitir que el aire de un lugar se renueve.

Se usa el término en diversos ámbitos:

En Arquitectura, la ventilación se usa para que el aire que se encuentra en un sitio cerrado pueda circular. Puede hacerse colocando ventanas, rendijas, extractores, conductos, etcétera. La ventilación de edificaciones cerradas como viviendas, locales de comercio, edificios públicos, galpones, etcétera es muy necesaria para mantener un ambiente sano eliminando malos olores, contaminantes, gases tóxicos, humos, agentes patógenos, etcétera, controlar la temperatura y evitar el exceso de humedad.

Cuando la ventilación no es natural, se denomina forzada, pues en este caso usamos ciertos aparatos o máquinas. Cuando dejamos entradas para que el aire ingrese desde el exterior y a la vez lo extraemos desde adentro usando extractores, se llama ventilación por depresión, generando diferencias de presión. Si por el contrario, en lugar de extraer el aire lo inyectamos por medio de aparatos y por los espacios abiertos permitimos que el aire interior salga, se denomina ventilación por sobrepresión.

En las computadoras, la ventilación es muy importante para que el ordenador no se recaliente y por ende que no se queme luego de un tiempo de funcionamiento. La función de la ventilación es quitar el calor de los disipadores. La PC viene de fábrica provista de un sistema de ventilación, pero si el uso que se le da es intensivo, hay que añadirle refrigeración.

En Medicina se conoce como ventilación pulmonar al proceso por medio del cual fluye el aire desde y hacia el exterior atmosférico y los alvéolos pulmonares, con el fin de otorgar al organismo el oxígeno que le es necesario. El movimiento que permite el ingreso y egreso del aire a los pulmones se produce por presiones tanto positivas como negativas. El aire entra a los pulmones a través de un músculo llamado diafragma. Al tensarse, se desplaza hacia abajo y otorga más espacio a los pulmones, que para llenar el hueco se hinchan y aspiran el aire. Esto es la inspiración. El proceso contrario es la espiración, que ocurre cuando el diafragma se relaja, vuelve a elevarse, y comprime a los pulmones, quienes expulsan el aire ante la presión. En caso de que este proceso natural se obstruya se recurre temporalmente a la ventilación mecánica, para mantener con vida al paciente mientras se resuelve la causa del problema. En el caso de un ritmo respiratorio excesivo, con respiraciones rápidas y cortas, se trata de un trastorno llamado hiperventilación.